|
Maniobra de Valsalva Dr. Manuel A. Rodríguez Lanza |
||||||||||
Para buscar en este sitio
|
Para llevarla a cabo no se precisa instrumento alguno. Trata de demostrar la permeabilidad tubárica de una manera elemental. Tapando enérgicamente las narinas entre el índice y el pulgar de la mano derecha, con la boca bien cerrada, se sopla fuerte por la nariz sin dejar escapar el aire hacia el exterior. Con ello aumenta la presión en la rinofaringe; al sobrepasar la presión el grado de resistencia del cierre de la trompa, ésta se abre, penetra el aire en la caja del tímpano y empuja la membrana timpánica hacia fuera. Además de que el paciente lo nota y lo refiere, este paso de aire a la caja se puede comprobar: por otoscopía se observa cómo se abomba la membrana timpánica hacia fuera al pasar el aire a presión a la caja, y por auscultación apreciando un soplo corto y un chasquido producido por el paso de aire por la trompa y la movilización de la membrana timpánica.
Si la trompa no es permeable no pasa aire a la caja, si la trompa es mínimamente permeable costará notable esfuerzo lograr un tránsito escaso de aire. Se trata de la maniobra más utilizada, y quizá, fácil de hacer. Tiene su origen en el descubrimiento realizado por Antonio María Valsalva (1666-1723) de que si espiramos con la nariz pinzada y la boca cerrada, forzamos que entre aire en el oído medio a través de la trompa, y con ello, igualar las presiones. También se la conoce como autoinsuflación tubárica.Uso en el buceo La maniobra de Valsalva debe efectuarse desde el primer momento en que se inicia el descenso, y tantas veces como se requiera, sin que en ningún momento debamos esperar a sentir molestias y ni mucho menos, dolor. Si en algún momento sentimos molestias, debemos ascender un par de metros hasta que éstas desaparezcan e intentar entonces la compensación. Es mejor no forzar la maniobra mientras experimentamos molestias, ya que podríamos lesionar el oído. En ocasiones comprobaremos como uno de los oídos nos compensa antes que el otro, lo cual nos puede hacer experimentar un leve mareo que es debido precisamente a esa diferencia momentánea de compensación entre los dos oídos. Un aspecto muy importante es que nunca hemos de efectuar esta maniobra ni ninguna otra que sea de presurización mientras ascendemos, ya que en ese momento lo que nuestros oídos necesitan es precisamente reducir presión.
|