Síndrome de Déficit de Atención:
Ser "tremendo" puede ser una enfermedad

El mal, que muchas veces es confundido con mal carácter o flojera en el niño, puede ser tratado a tiempo y así lograr que no haya fracaso escolar

Por Luis Martinez, El Universal

 

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Jaimito siempre fue tremendo. A duras penas pasaba las materias y sus maestras le catalogaban de mala conducta porque frecuentemente tiraba taquitos de tiza y golpeaba a sus compañeritos de clases. Su colección de fracturas en las piernas y los brazos le hicieron pasar algún tiempo sin moverse mucho y fueron las Únicas épocas de tranquilidad para sus padres.

Ahora que Jaime es adulto, también es olvidadizo, llega tarde a todas partes, es desordenado, no dura mucho en los empleos. Cuando bebe alcohol siempre se pasa de la medida normal y a veces tiene períodos de depresión.

Y fue recientemente, cuando llevó a su hijo Juan a una consulta psicológica -por recomendación de la maestra- que descubrió que toda la vida había tenido una enfermedad, que por no darle fiebre ni postrarse en una cama, nunca se la hablan detectado: sufría del Trastorno por Bajo Nivel de Atención.

Malos alumnos

"Es una enfermedad universal", dice Ana María Ríos, psiquiatra infantil y miembro de la Asociación ADHD (Trastorno deficitario de la Atención con o sin Hiperactividad, sus siglas en inglés) capítulo venezolano.

Explica Ríos que el mal esta ubicado en el cerebro, específicamente en el lóbulo frontal, corteza premotora "Esto hace que los niños tengan tendencias a ser impulsivos, no presten atención y pueden o no ser hiperactivos: por lo general los niños son los inquietos y los que molestan; en cambio las niñas pasan por soñadoras y en ocasiones se les etiqueta como poco inteligentes".

La principal señal de alarma de esta enfermedad la tienen padres y maestros cuando ven que el niño, a pesar de expresarse bien y ser inteligentes, cuenta con un bajo rendimiento escolar. "Este es el principal problema del trastorno: En el caso de los niños y adolescentes que son inteligente no rinden bien académicamente y cuando son adultos tienen problemas laborales y familiares", afirma Ríos.

El lado positivo

Este mal es contradictorio: a pesar de que afecta a todo el entorno familiar porque el niño no se puede concentrar apropiadamente y se convierte en un infante extremadamente hiperactivo, tiene ciertos aspectos positivos.

Señala Ríos que "como es un trastorno que no se cura, lo que hace el paciente es manejarla y lograr de esta manera ser exitoso en alguna profesión. Casos destacados sobran y se puede mencionar el caso de Tom Cruise. Así, el que sufre de Bajo Nivel de Atención puede trabajar muy bien bajó altas presiones, ser excelente corredor de bolsa, cirujano de emergencia, conductor de autos de carrera o vendedor. Todo esto porque es impulsivo, expresivo, bondadoso y como ha aprendido a vivir con el mal, está acostumbrado a sobreponerse y vencerla".

Cuidado con estos síntomas

Los maestros pueden identificar a cualquier niño que sufra de Trastorno por Bajo Nivel de Atención. Por supuesto. no deben sustituir al médico en cuanto a la realización del diagnóstico pero al conocer los síntomas de alarma, deben recomendar a los padres para que lleven al niño a consulta.

Entre más temprano se logre detectar la enfermedad. las posibilidades de que el niño pueda llevar una vida normal son muy altas. Ana María Ríos afirma que la mejoría asciende a 80% en muchos de los casos.

Aquí, un test para reconocer los síntomas más comunes (determine si lo hace frecuentemente o siempre):

  • A menudo mueve sus manos y pies, o se mueve constantemente en el asiento.
  • Tiene dificultad para permanecer sentado en su pupitre, se levanta mucho del asiento.
  • Se distrae fácilmente.
  • Les es difícil esperar su turno en grupos (cuando está en la fila, empuja o trata de colarse).
  • Suele contestar antes de que hayan terminado de hacer la pregunta. es decir, de forma impulsiva.
  • Tiene problemas para seguir instrucciones.
  • Se le hace muy difícil concentrarse, mantener la atención en su trabajo escotar.
  • Siempre cambia de una tarea o actividad sin terminar ninguna.
  • Sus juegos no son tranquilos. hace mucho alboroto o ruido.
  • Frecuentemente habla demasiado, interrumpiendo a los demás.
  • Se entromete a menudo en lo que otros están haciendo, interrumpe a los demás.
  • Parece que no escucha lo que le están diciendo.
  • Pierde con frecuencia sus cosas o el material necesario para su trabajo (lápices, papeles. libros).
  • Siempre se involucra en actividades que son peligrosas físicamente, sin considerar las consecuencias.

Recomendaciones para el aula

Los niños que sufren del Trastorno por Bajo Nivel de Atención no deben ser sacados del sistema educativo normal, porque esto tiene un efecto contraproducente: no se les debe tratar como si fueran niños especiales.

Por lo tanto, deben seguir estudiando en el colegio habitual, pero el docente debe tener en cuenta que tiene bajo su responsabilidad un estudiante con el trastorno y de esta forma establecer estrategias que ayuden al infante a ser exitoso en los estudios. En todo caso, estas recomendaciones redundarán en una mejor clase para todos los alumnos del salón.

El consejo principal es que las aulas cuenten con un alto nivel de organización y predictibilidad y las reglas deben ser claras y consistentes. En cuanto a la clase, se debe dar en lugares preferiblemente cerrados para limitar las distracciones, las reglas deben estar a la vista y situar al niño en un asiento cerca de estudiantes que le puedan ofrecer un ejemplo positivo a seguir.

Los descansos frecuentes son recomendados, se debe entrenar a los alumnos para que reconozcan cuándo es el tiempo para trabajar y es bueno usar mecanismos distintos para llamar la atención de la clase.

También es útil establecer una señal secreta entre el profesor y el alumno para avisarle que se está desviando de la tarea o la clase.

Sobre el cumplimiento del programa de estudio, el maestro debería disminuir la cantidad de tareas o modificarlas, permitir al niño más tiempo para completar los trabajos o pruebas, combinar las tareas de alto interés con las que tienen menor atractivo y alternar las actividades para evitar el cansancio del pupitre.

Otra estrategia positiva es crear asociaciones para el aprendizaje en las que un estudiante tranquilo o avanzado tenga de pareja a un niño que sufre de este trastorno para ayudarlo en el aprendizaje de nuevos conceptos o para practicar conocimientos adquiridos anteriormente.

Por último es importante no hacerle preguntas cuando esté 'distraído', sino más bien preguntarle cuando preste atención: esto ayudará a no avergonzarlo y aumentará su autoestima.

Un tratamiento a tiempo previene de problemas futuros

Saber exactamente cuantos adultos y niños sufren del Trastorno por Bajo Nivel de Atención en Venezuela es una cosa que parece difícil de determinar: el estudio cuesta 10 millones de dólares.

Sólo queda entonces inferir y Ana María Ríos toma los datos publicados en The Journal of American Medical Assoclatlon, en abril de este año informó que la prevalencia de la enfermedad en Alemania es de 9,6%, en Nueva Zelanda 6,7%, en Puerto Rico 16,1%. "Podemos decir que posiblemente en Venezuela el porcentaje ronde 10% pero siempre quedará la duda", dice Ríos.

Se ha determinado que es una enfermedad genética, aunque no se descarta que también se puede adquirir por problemas en el embarazo, en el parto o por traumatismos craneo-encefálicos.

Por su carácter crónico el paciente debe estar consciente de que tendrá que llevar el tratamiento de por vida y en líneas generales requieren de una supervisión constante para que, por ejemplo, realicen sus tareas. Además, existe la medicación, tema enojoso sobre todo si se trata de un niño: "Es lamentable que este trastorno requiera de pastillas, pero han resultado muy efectivas, estas tabletas son estimulantes de la dopamina (un neurotrasmisor) y mejoran, en este caso, los sistemas dopaminérgicos de la corteza premotora del lóbulo frontal", dice Ríos.

Entre los medicamentos más usados están el Ritalin (metilfenidato), Spansules de Dexedrina y Dexedrina (Dextroanfetamina), Cylert (Pemolina), Tofranil y Norpramina (Inmipramina y Desipramina) y Cataprés (Clonidina). "Se saben que son buenos cuando inmediatamente el muchacho que tenía bajo promedio sube entres puntos sus notas o si raspaba materias, ya no lo hace".

Es enfática al decir que no es cierto que todo niño tremendo sea sano. La recomendación es que todo niño con baja nota, que sea distraído, inquieto, debe ser sometido a una evaluación, porque no es sólo sufrir de esta enfermedad, sino de los males que vienen asociados: trastornos en el aprendizaje, fallas de lectura y escritura

Dice Ríos que "por otro lado, cuando llegan a la adolescencia tienen 60% mas probabilidades de consumir drogas, alcohol y pueden tener embarazos precoces (por su impulsividad). Tratar esta enfermedad a tiempo -aproximadamente a los 4 años y no a los 10 cuando ya nadie soporta el mal comportamiento del niño- es hacer un trabajo de prevención hacia el futuro de esa juventud".

A dónde ir

Existen tres lugares donde puede buscar mayor información con respecto a la enfermedad: a la sede de la propia Asociación ADID, en el Centro Profesional Santa Paula, torre A, piso 2, oficina 24 (teléfonos 985-8614/4557/986-7643); al Departamento de Psiquiatría del Centro Médico Docente La Trinidad, teléfono 941-5087; oal Departamento de Neuropediatría, teléfono 93-7142, o al Centro Médico en San Bernardino (teléfono 52-5453).

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