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Cómo puedo saber si mi niño tiene Trastorno del Déficit de Atención

 

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Desgraciadamente no existe ningún examen simple como, por ejemplo un examen de sangre u orina para determinar si el niño tiene este desorden.

Es bastante complicado diagnosticar el AD/HD, se puede comparar a un rompecabezas. Para llegar a un diagnostico preciso se requiere una evaluación llevada a cabo por un profesional bien preparado (generalmente un pediatra que se especializa en el desarrollo del niño, un psicólogo de niños, un psiquiatra, o un neurólogo pediatra) que conoce mucho sobre AD/HD y todos los otros desordenes que pueden tener síntomas similares a aquellas del AD/HD.

Hasta que el medico no haya coleccionado y evaluado toda la información necesaria, el o ella deberá seguir la misma regla empírica que el padre o maestro que ha observado la conducta y sospecha que el niño pueda tener el desorden: Suponer que el niño puede tener AD/HD.

El diagnostico de AD/HD se hace en base a síntomas que han sido observados en situaciones múltiples. Esto quiere decir que la persona que hace la evaluación deberá usar fuentes múltiples para coleccionar la información necesaria. El diagnostico adecuado de AD/HD incluye los siguientes elementos:

1. Un historial medico y familiar completo

2. Un examen físico

3. Entrevistas con los padres, el niño, y el maestro del niño
4. Escalas para medir la conducta, completadas por los padres y maestros

5. Observación del niño

6. Una variedad de pruebas psicológicas para medir la inteligencia y ajuste socio-emocional, y para indicar la presencia de discapacidades especificas del aprendizaje.

Es importante darse cuenta que, casi característicamente, los niños con AD/HD a menudo se comportan bien en nuevas situaciones, especialmente aquellas con una persona. Por lo tanto, un experto bien preparado en hacer un diagnostico sabe que no debe tomar una determinación basada solo en la conducta del niño durante el rato que pasan juntos.

Los exámenes médicos sofisticados - como por ejemplo el “EEG” (para medir la actividad eléctrica del cerebro) o “MRI” (un rayo X para fotografiar la anatomía del cerebro) - NO constituyen parte de la evaluación rutinaria. Tales exámenes se hacen solo cuando el medico experto en hacer el diagnostico sospecha otro problema, y aquellos casos son raros. De igual manera, la tomografía para estudiar la emisión de positrones (PET Scan) ha sido utilizada recientemente para propósitos de estudio, aunque no forma parte de la evaluación. Tras completar la evaluación, el experto en hacer el diagnostico hará una de las siguientes tres determinaciones:

1. el niño tiene AD/HD;

2. el niño no tiene AD/HD aunque sus dificultades son el resultado de otro desorden u otros factores; o

3. El niño tiene AD/HD y otro desorden (una condición co-existente).

Para tomar la primera determinación - que el niño tiene AD/HD - el profesional considera los resultados en relación a los criterios establecidos en el Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales (IV edición), el DSM-IV de la American Psychiatric Association (1994). Un criterio muy importante para el diagnostico es que los síntomas del niño deberán estar presentes anterior a los siete años de edad. Ellos deberán ser, además, inapropiados a la edad del niño y causar impedimentos clínicamente significantes en el funcionamiento social y académico.

Para tomar la segunda determinación - que las dificultades del niño son el resultado de otro desorden u otros factores - el profesional considera aquellos criterios excluyentes encontrados en el DSM-IV y sus conocimientos de desordenes con síntoma logia similar. De acuerdo al DSM-IV, “Trastorno del Déficit de Atención e Hiperactividad no es diagnosticado si los síntomas se pueden explicar mejor por otro desorden mental (por ejemplo, trastorno del estado de animo, trastorno de ansiedad, trastorno disociativo, trastorno de la personalidad, cambio de personalidad por causa de una condición medica general, o un desorden relacionado al abuso de substancias). En todos estos desordenes, los síntomas de falta de atención comienzan típicamente después de los 7 años de edad, y la historia de ajuste escolar durante la niñez no se caracteriza por una conducta disruptiva ni por quejas del maestro sobre la falta de atención, hiperactividad, o conducta impulsiva” (APA, 1994, pag. 83).

Además, aquellos factores que causan tensión psico-social como por ejemplo, el divorcio de los padres, abuso de niños, la muerte de un ser querido, rupturas en el ambiente (tales como un cambio de residencia o escuela), u otros desastres pueden resultar en síntomas temporáneos de falta de atención, impulsividad, y sobreactividad. Bajo estas circunstancias, los síntomas generalmente surgen repentinamente y por lo tanto, no tendrían una historia de largo plazo. Por supuesto, el niño puede tener AD/HD y al mismo tiempo experimentar tensión psico-social, así es que tales eventos no significan que se debe automáticamente descartar la existencia de AD/HD.

Para tomar la tercera determinación - que el niño tiene AD/HD y una condición co-existente - la persona que hace la evaluación debe primero estar conciente de que AD/HD puede y a menudo si existe junto con otras dificultades, especialmente discapacidades del aprendizaje, desorden de oposición desafiante, y desorden de la conducta. Todos los factores deben ser considerados para asegurar que las dificultades del niño sean evaluadas y manejadas comprensivamente.

Claramente, el diagnostico no es tan fácil como leer una lista de síntomas y luego decir, “Este niño tiene AD/HD!” Este Briefing Paper explora el asunto del diagnostico en detalle, porque nadie quiere que los niños sean mal diagnosticados. Mientras mas sabemos como padres, más podemos ayudar a nuestros niños a tener éxito. Probablemente no será necesario que aprendamos a utilizar el DSM-IV, pero si necesitamos saber que la persona que hace la evaluación de nuestro niño esta usando los criterios específicos para AD/HD y todos los componentes para una evaluación comprensiva.