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El análisis
de ADN de un cabello del músico fue suficiente para
despejar las dudas sobre el origen de su muerte:
envenenamiento por plomo, probablemente como resultado de
su desmesurada pasión por el pescado -contaminado con
plomo- del Danubio.
También las crisis de salud de Goya se atribuyen al
saturnismo, como resultado del manejo casi constante del
albayalde hecho con plomo en su pintura. Entre las
secuelas de su mal estuvo la sordera, que terminó haciéndolo
comunicarse por señas. Beethoven quedó sordo por la
misma causa e igualmente ciertos síntomas en el pintor
Vincent Van Gogh se atribuyen al saturnismo.
Más que un asunto de color
El nombre de la enfermedad viene del color de
Saturno. En algunos casos la acumulación excesiva
de plomo en la sangre produce tal efecto en el tinte de
la piel de quien está afectado por este mal, también
conocido como plumbosis o lengua negra.
Hoy la pintura no contiene plomo y la medicina moderna
puede ejercer todo tipo de controles para prevenir o
tratar el envenenamiento con plomo. No obstante, la
amenaza de ingestión o inhalación de este metal blando
tóxico sigue latente.
Los niños expuestos al plomo corren un mayor riesgo. Las
investigaciones han demostrado que los tejidos blandos de
los niños (cerebro, riñón, hígado y huesos), aún en
proceso de desarrollo, absorben un 50% del plomo,
mientras que la tasa de absorción en los adultos es de
un 20%.
Situación de alerta en el continente
En febrero del año pasado, medios internacionales
informaron sobre los resultados de un estudio conducido
por el Ministerio de Salud de Perú y la Universidad de
San Marcos en niños de la capital peruana, el cual arrojó
muchos casos con niveles superiores a los diez
microgramos por decilitro de sangre, el límite
permisible de acuerdo con la Organización Mundial de la
Salud.
También en México, a principios del año pasado se
reportó un caso de intoxicación masiva con plomo en niños
provocada por las emisiones de la empresa Met-Mex Peñoles,
en Torreón, Coahuila, con índices hasta cinco veces por
encima del límite permitido.
La prevención de la intoxicación por plomo se considera
un gran logro de la salud pública en Estados Unidos,
pero en América latina los peligros del envenenamiento
por plomo apenas empiezan a entenderse.
Consecuencias irreversibles
El saturnismo afecta el desempeño físico e intelectual
del afectado. En los niños los daños pueden ser más
severos debido a que se afecta el aprendizaje, lo cual
puede ser irreversible.
El metal se acumula en los huesos lentamente, impidiendo
el crecimiento y deteriorando el cerebro. En niveles muy
altos puede causar ataques epilépticos, estado de coma e
incluso la muerte.
Los síntomas que pueden presentarse como resultado del
envenenamiento por plomo, además de la reducción de las
facultades mentales (hecho no siempre notable), son dolor
de cabeza, náuseas, hiperirritabilidad, pérdida del
apetito y debilitamiento general.
Una vez detectado, el exceso de plomo en la sangre puede
solucionarse con medidas higiénicas y dietéticas que
reduzcan cualquier posibilidad de consumo de plomo y
contrarresten el ya existente en el torrente sanguíneo,
sobre todo con alimentos ricos en hierro y calcio.
En casos severos el paciente es tratado con quelantes,
compuestos que se ligan a los iones del metal formando
complejos estables que posteriormente son excretados por
la orina.
Una visita al médico a tiempo, cuando se presentan
algunos de los síntomas arriba descritos, es la mejor
recomendación que pueda hacerse para prevenir el
saturnismo.
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El plomo
es un veneno de alto riesgo
La
intoxicación por plomo es sumamente perjudicial para los
niños pues puede ocasionar problemas de aprendizaje, de
comportamiento, ataques epilépticos, un estado de coma e
incluso la muerte.
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