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Niños expuestos al plomo tienen mayor riesgo de convertirse en delincuentes
La inhalación de los residuos de este metal deja graves secuelas en los menores. Entre ellas, se conoce ahora la predisposición a conductas agresivas.

Por Gonzalo Argandoña, editor
 

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Un niño que vive en las cercanías de autopistas o calles con mucha circulación se expone a respirar en forma crónica grandes cantidades de plomo, si la bencina que utilizan los vehículos contiene este metal.

Un menor de edad que comienza a raspar la pintura de su dormitorio puede estar intoxicándose en forma casi invisible, si este producto contiene plomo.

Un chico que come de una lata en conserva abollada puede estar incorporando a su organismo un veneno de acción lenta, pero devastadora.

Todas estas situaciones son algunas de las fuentes más comunes de exposición al plomo, el cual interfiere con el normal desarrollo del sistema nervioso central. Se sabe que la exposición crónica a este material durante la etapa fetal o en la infancia está relacionada con un menor coeficiente intelectual.

Sin embargo, ahora último se ha sumado otro preocupante efecto: el desarrollo de una personalidad agresiva y ansiosa, que puede llevar más tarde a conductas criminales.

Población penal bajo la lupa

En el marco de la conferencia conjunta de la Academia Americana de Pediatría y las Sociedades Académicas de Pediatría, el investigador de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, Herbert Needleman, presentó en mayo los resultados de un estudio basado en un grupo de 417 norteamericanos.

Needleman comparó los niveles de plomo en jóvenes sin registro delincuencial y en menores de edad que habían sido condenados por un juez. Dentro de los varones, se vio que los convictos tenían casi el doble de probabilidades de presentar altos niveles plomo en los huesos y que entre el 11 y el 37% de esos casos se relaciona con una posible exposición temprana al metal.

Según Needleman, la exposición al plomo puede ser una de las causas de conducta criminal más sencillas de prevenir.

Actualmente se acepta un límite de plomo en la sangre de hasta diez microgramos por decilitro. No obstante, ya se reconoce que desde cinco microgramos hacia arriba se detectan secuelas leves.

Avalancha de evidencias

"Estos resultados confirman el estudio previo de Needleman, que demostró
una asociación entre conductas delictivas de adolescentes y niveles de plomo en huesos, que a su vez refleja la historia de exposiciones a este producto en los primeros años de la vida", comenta Andrei N. Tchernitchin, director del laboratorio de Patología Ambiental del Instituto de Ciencias Biomédicas, en Santiago de Chile.

Hace ya ocho años que el doctor Tchernitchin y sus colegas propusieron un efecto del plomo desconocido por ese entonces: la mayor tendencia a drogas de abuso y estimulantes, lo cual se ha ido demostrando progresivamente a través de estudios como el desarrollado por Needleman.

"El plomo causa en niños de corta edad un comportamiento hiperactivo, que va a desarrollar una personalidad agresiva, la cual tiene la tendencia de promover acciones antisociales ", señala Tchernitchin.

Cómo enfrentar el problema

Los siguientes son algunos consejos que recomiendan los expertos:


  • Es importante evitar que los niños se lleven objetos con plomo a la boca.
  • Jamás hay que lijar la pintura domiciliaria con plomo si es que hay menores habitando en el hogar, a menos que se haga un prolijo aseo previo por gente especializada.
  • Tampoco se debe consumir alimentos mantenidos en conservas abolladas, o agua en edificios viejos a menos que se deje escurrir algunos minutos para que salga el líquido con contenido de plomo si ha permanecido inmóvil por algunas horas.
  • Sería conveniente que las autoridades realizaran mediciones de plomo en niños.
  • Lo mismo es aplicable para las mujeres embarazadas, con el objetivo de decidir si puede dar lactancia materna una vez nacido su bebé. Resulta muy peligroso amamantar niños por madres con alto contenido de plomo en huesos, ya que el organismo necesita sacar calcio para entregárselo por medio de la leche al feto, y no distingue entre calcio y plomo.


Ejemplos de contaminación

Los siguientes son algunos casos típicos de exposición a plomo:

  • Cuando los niños tienen la costumbre de llevarse la mano o sus juguetes a la boca, los cuales pueden estar impregnados con polvo de ciudad que contiene plomo o pintura plomada en polvo.
  • También es peligroso si hay empresas (la mayoría de ellas clandestinas) que funden baterías de plomo, o si los padres tienen una soldaduría en su casa o en el patio cercano a ella.
  • Otra fuente de contaminación es el agua que permaneció estancada dentro de casas antiguas que cuentan con cañerías de plomo u otros metales, pero soldadas con este producto.
  • Ingestión de alimentos en conserva almacenados en sus latas o provenientes de tarros de conserva abollados, ya que el barniz protector de la soldadura de plomo se rompe.
  • Es de riesgo tener ocupaciones en las cuales sea necesario permanecer mucho tiempo en calles de alto tránsito, como conductores de microbuses, policía de tránsito o vendedores ambulantes.
  • También es peligrosa la ingestión de alimentos cultivados en zonas urbanas con mucho tránsito vehicular o autopistas de alto tráfico, siempre y cuando en el país se use bencina plomada.

 

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