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En junio de
1999, en Torreón, Coahuila, hubo una denuncia por falta
de infraestructura y personal médico especializado para
tratar el envenenamiento por plomo en la población
infantil de dos colonias cercanas a la planta minero-metalúrgica
Met-Mex Peñoles. En esta zona el único toxicólogo para
casi un millón de habitantes es Gonzalo García Vargas,
quien reconoce el daño que está causando esta empresa a
la salud.
La población infantil es la de mayor riesgo, debido a
que sus tejidos blandos (cerebro, riñón, hígado y
huesos) aún están en proceso de desarrollo; el metal se
acumula en los huesos impidiendo el crecimiento y
deteriora el cerebro. Los daños causados por el plomo en
los niños son permanentes.
El envenenamiento debe ser diagnosticado por un médico,
pero los padres pueden identificar los siguientes síntomas:
- sueño
intranquilocomportamiento errático
- dificultades
en las matemáticas, la lectura, la escritura y
otras fases del aprendizaje escolar.
Si el plomo en la sangre es lo suficentemente alto, el niño
puede morir.
De acuerdo con el censo realizado por la Secretaría de
Salud, casi 1500 niños tenían más de diez microgramos
de plomo por decilitro de sangre, límite máximo
aceptado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y
el Centro de Salud de Atlanta (CDA).
El doctor Manuel Velasco Gutiérrez, de la Clínica de
Diagnóstico de Torreón, advirtió que los niños que
registraron contenidos de plomo en sangre superiores a
los 40 microgramos por decilitro mostraron daños neurológicos
y anemia, mientras que arriba de los 80 microgramos los síntomas
eran convulsiones y caída en estado de coma por la
afectación de riñón e hígado, además de graves daños
a la inteligencia.
El investigador Francisco Valdés Perezgasga informa que
ya ha pasado un año y no existe un marco legal ni normas
ambientales congruentes que permitan la atención médica
adecuada para la población infantil que está sufriendo
los daños. En el simposio sobre Salud Infantil y Medio
Ambiente explicó que los daños que causa el plomo son
tan severos y tan ausentes de síntomas primarios que las
autoridades ambientales y de salud en todo el mundo ponen
gran atención en evitar al máximo la exposición a este
tóxico.
Las acciones para solucionar el problema, por parte del
gobierno mexicano son poco significativas, pues la
empresa se ha limitado a barrer y aspirar las calles,
mientras grandes extensiones de suelo se dejaron sin
tratar. Los resultados de las muestras de sangre de
algunos menores todavía son inaceptables y se han
encontrado concentraciones de plomo en polvo de 29 mil
partes por millón, mientras que 400 partes por millón,
en EEUU, ya es considerado peligroso.
Recomendaciones para reducir el riesgo de
envenenamiento:
- no
almacenar o servir alimentos en platos y tazas de
cerámica en cuya manufactura se haya añadido
plomo;
- no
comprar alimentos empacados en latas soldadas con
plomo;
- no
voltear las bolsas plásticas del pan por el revés
para almacenar alimentos, pues la tinta usada
para imprimirlas puede contener plomo;
- no
servir bebidas en copas de cristal emplomado, ni
usarlas para almacenar;
- nunca
permitir que los niños lleven a la bocas escamas
de pintura desprendidas de las paredes, pues es
posible que contengan plomo;
- lavarse
muy bien las manos antes de comer y procurar
mantenerlas siempre limpias;
- no
comer en la calle.
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