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La vacunación en rinitis alérgica reduce el riesgo de padecer asma
La concentración de granos de polen durante los meses de julio y agosto es muy baja, casi imperceptible, pero es sólo un paréntesis entre la primavera (que este año ha experimentado un incremento de la concentración de pólenes del 52 por ciento respecto a 1999), y la polinosis de invierno (de octubre a diciembre), que en las zonas continentales afecta al 20 por ciento de la población, aunque no suele acompañarse de asma.

Por Angeles Gómez
 

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La vacunación en pacientes que sufren rinitis alérgica de moderada a intensa reduce notablemente el riesgo de padecer asma bronquial, complicación que aparece en el 40 por ciento de estos enfermos. "Esta es una de las conclusiones preliminares del estudio multicéntrico europeo PAT (Preventive Allergy Treatment), según el cual sólo el 5 por ciento de estos enfermos ha presentado asma", ha indicado a DM Javier Subiza, director del Centro Subiza de Asma y Alergia y coordinador del Comité de Aereobiología de la Sociedad Española de Alergología.

La vacunación es el único tratamiento curativo que existe para los alérgicos al polen. En contra de las dudas que ha suscitado la eficacia de estas vacunas, dos estudios recientes -el del británico Stephen R. Durham (
N Engl J Med 1999; 341: 468-475) y el PAT- demuestran el beneficio de esta terapia. Según el primer trabajo, "los pacientes que reciben vacunas durante tres años muestran una reducción de su rinoconjuntivitis y de sus necesidades de medicación, mejoría que se prolonga, al menos, durante los cinco años posteriores tras suspender la administración de la vacuna".

Alergenos

Subiza ha subrayado que la principal diferencia que existe entre las vacunas alergénicas y el tratamiento sintomático es que mientras que las primeras pueden ser curativas, "la terapia sintomática se debe mantener durante toda la vida del paciente". Sin embargo, para que la vacuna sea eficaz "es necesario definir los alergenos contra los que deseamos vacunar. Es esencial correlacionar los resultados de las pruebas cutáneas e IgE específica con la historia clínica, ya que es relativamente frecuente encontrar pacientes sensibilizados a alergenos que no tienen relevancia clínica".

Ha insistido en que lo importante es emplear vacunas que tengan una concentración de alergeno adecuada, puesto que "si la concentración no es suficiente, la vacuna no es eficaz. Esto sucede en vacunas que mezclan diversos alergenos. Por tanto, lo más apropiado es hacer la vacuna con el alergeno más importante".

El alergólogo también ha insistido en que no todos los pacientes son candidatos a inmunoterapia, pues sobre todo está indicada en los que padecen rinitis o asma bronquial alérgica y siempre que estén expuestos a alergenos presentes en el medio ambiente durante periodos prolongados y que no se puedan evitar, como los pólenes de gramíneas, los ácaros del polvo doméstico y los epitelios de animales. Sobre estos últimos ha concedido especial importancia al de gato, puesto que "el antígeno de este animal es muy volátil: puede permanecer durante mucho tiempo en el ambiente y es fácilmente vehiculizable en las ropas; todo ello hace que esté muy extendido".

En cuanto a otro tipo de estrategias preventivas, ha indicado que, "en función de las previsiones de pólenes que elaboramos en el mes de marzo, los enfermos deberían recurrir a los cromomas o a corticoides inhalados, ya que existe un subgrupo importante de pacientes que sólo presentan asma en los meses muy intensos (algo que no sucede todos los años), situación que les suele coger desprevenidos y obligarles a acudir al servicio de urgencias y a tomar corticoides sistémicos". Este riesgo se puede evitar si el afectado toma la medicación preventiva durante los meses anteriores a la estación.

Asma infantil

Javier Subiza también ha aludido al asma infantil, en la que existen unos factores que empeoran el pronóstico, tales como la edad inferior a los 3 años y la infección por el virus respiratorio sincitial antes de los 3 años de edad, lo que "incrementa el riesgo de desarrollar asma en los 10 años siguientes al cuadro". Por ello, recomienda la vacunación en los niños con asma bronquial alérgica.

Todo lo anterior es, en opinión del especialista, lo suficientemente contundente como para demostrar la eficacia de la vacunación en pacientes alérgicos que cumplan con los criterios de candidatos a inmunización. No obstante, "el estudio PAT todavía no está concluido, aunque pensamos que aportará más datos a favor de esta terapia".

Concentraciones altas

Debido a que, tras un invierno de gran sequía, los especialistas auguraban una primavera con altas concentraciones de pólenes, el escepticismo era casi generalizado. "Nosotros elaboramos las previsiones en función de la pluviosidad de los meses de octubre, noviembre y diciembre, que fue elevada en 1999. Pero, además, los meses de marzo y abril de este año han sido muy lluviosos, con lo que durante mayo y junio hemos registrado un incremento del 52 por ciento en las concentraciones de pólenes respecto a las cifras de la primavera pasada".

Javier Subiza, que destaca la importancia de la labor que desempeñan los médicos de las diferentes estaciones de vigilancia polínica, ha añadido que la virulencia en granos de las primaveras se puede calibrar en función de la venta de antihistamínicos y de consultas por síntomas asmáticos en los servicios de urgencias hospitalarias, cifras que, "aunque todavía no disponemos de datos oficiales, en Madrid pueden oscilar un 30 por ciento arriba o abajo según la concentración de granos".

Aunque con incidencia menor, no ha despreciado la importancia de la polinosis de invierno (cupresáceas y arizónicas), que afecta al 20 por ciento de los madrileños y que "suele acompañarse de una rinoconjuntivitis intensa y prolongada en el tiempo, aunque en muy pocas veces se acompaña de asma".