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El vértigo es uno
de los síntomas mas complicados tanto para el médico como para el
paciente1.
La Academia
Americana de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello
define como criterio diagnóstico de Enfermedad de Mèniére dos o
mas episodios de vértigo con duración igual o superior a 20
minutos; una pérdida auditiva documentada por lo menos una vez y
la presencia de tinnitus y plenitud ótica2.
La etiología de
la Enfermedad de Mèniére es desconocida, la respuesta autoinmune
se sugiere como posible patogénesis de la enfermedad, pudiendo
ocurrir una pérdida auditiva neurosensorial súbita como en el
síndrome de Cogan y en la Enfermedad de Mèniére.
El examen
histopatológico es caracterizado por el hidrops endolinfático con
distorsión y distensión de las estructuras del laberinto
membranoso producida por la endolinfa.2,5.
Una reducción de
la absorción de endolinfa por el saco endolinfático y/o exceso de
producción de endolinfa o de proteínas osmóticamente activas por
el saco endolinfático puede ser la génesis de esta enfermedad2.
Charles Frazier,
en 1908, fue el primero en curar un vértigo de la Enfermedad de
Mèniére a través de la sección del octavo par craneal4
y generalmente el diagnóstico se realiza por la historia y
confirmado por exámenes complementarios1,2.
REVISIÖN
La Enfermedad de
Mèniére fue descrita por primera vez por Prosper Mèniére en 1861,
desde entonces no tenemos explicaciones definitivas ni para su
etiología ni para su fisiopatología4.
La enfermedad se
puede manifestar por síntomas cócleo-vestibulares, solo cocleares
o solo vestibulares y las afecciones responsables pueden no ser
conocidas. Entre las causas mas conocidas tenemos alergias, lúes,
diabetes y trauma. El agente causal puede ser identificado en casi
el 50% de los casos6.
En 1938, Cirus y
Halpike describen la hidropesía o hidrops como un aumento de la
endolinfa con dilatación del laberinto membranoso debido a aumento
de producción o disminución de la absorción2,4,6.
Anticuerpos anti-HSP70
fueron identificados en un grupo de pacientes con Enfermedad de
Mèniére. Estos anticuerpos fueron encontrados en 33,3% en casos
unilaterales y 58,8% en casos bilaterales y reforzarían la
hipótesis de enfermedad autoinmune, pero su uso es escaso por la
poca eficacia clínica para el diagnótico2. Una reacción
alérgica tipo III altera la morfología y la electrofisiología
auricular semejantes a la desencadenada en la Enfermedad de
Meniere1.
Es una enfermedad
que aparece mayormente entre la tercera y quinta década de la
vida, siendo de ocurrencia rara en niños. Mizukoshi et al., en
revisión de 7418 casos de Enfermedad de Mèniére de 1979 a 1999,
obtuvo una incidencia de 1,5% de casos en niños7 siendo
que su compatriota Akagi et al. Obtuvo valores mas elevados en su
estudio, demostrando una incidencia de 2,9% del total de pacientes
con vértigo.
En una crisis
típica de Mèniére encontramos: vértigos rotatorios, disminución de
la audición (en general unilateral), tinnitus, presión aural,
disconfort a los sonidos intensos y síntomas neurovegetativos. Las
crisis pueden durar unos minutos u horas. En las intercrisis
ocurre mejora de los síntomas, inclusive de audición y del
tinnitus; los intervalos pueden durar años o meses, pero se tornan
más próximos a medida que la dolencia evoluciona.
Las crisis
inicialmente afectan los sonidos graves y luego los sonidos
agudos. Después de algunas crisis, todas las frecuencias están
afectadas y la pérdida auditiva se torna irreversible, pudiendo
ser identificada por una audiometría tonal liminar.8.
La ocurrencia de
las crisis con la fluctuación de la audición, caracteriza la
Enfermedad de Mèniére. El diagnóstico se realiza por la historia
clínica y confirmado por lo exámenes complementarios6.
La alteración audiométrica ya fue relatada y los tests
supraliminares determinan reclutamiento de Metz y ausencia de
reflejo estapedial en una disacusia de conducción4.
En el test de
glicerol, un paciente ingiere un agente deshidratante y por
consiguiente se produce un aumento de la audición confirmado por
audiometría tonal liminar2,6.
Una audiometría
de tronco cerebral demuestra una diferencia de ondas I y V,
semejante a un BERA normal. La electrococleografía puede indicar
un hidrops si el examen es realizado durante la crisis6.
El tratamiento
puede ser clínico o quirúrgico. El tratamiento médico puede
realizarse durante las crisis y las intercrisis1,6,8.
En las crisis son utilizados los depresores laberínticos como
difenidol, dimenhidrato, vitamina B6 asociadas a otras
drogas como benzodiazepinas, diuréticos y vasodilatadores. Se
recomienda el reposo, eliminar el tabaco, café y otros
estimulantes laberínticos. En los períodos intercrisis se
administran sedantes laberínticos por largos períodos6.
La indicación
quirúrgica se realiza cuando el tratamiento clínico no es
satisfactorio. Existen dos tipos generales de cirugías:
conservadores y ablativos. Los procedimientos conservadores son
la cirugía del saco endolinfático y la cocleosaculotomía. Los
procedimientos ablativos incluyen la laberintectomía, sección del
nervio vestibular, perfusión laberíntica con estreptomicina o la
instilación del oído medio con gentamicina o estreptomicina9.
El diagnóstico
diferencial se realiza con el neurinoma del acústico, la
neuronitis vestibular vértigo posicional paroxístico benigno y
síndrome de Lemoyez4.
REFERENCIAS
BIBLIOGRAFICAS
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