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Hipoacusia Infantil

 

 

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  1. Evaluación de la Audición

  2. Acumetría

  3. Audiometría Subjetiva

  4. Audiometría Objetiva

  5. Audiometría Vocal o Verbal

  6. Audiometría Lúdica

  7. Impedanciometría

  8. Hipoacusia Infantil

 

 

 

 

Los déficits de audición, aislados o asociados a otros trastornos, van a tener una repercusión importante en el desarrollo psicomotor, así como sobre la integración social de los niños que los padecen.

La precocidad en el diagnóstico permitirá la puesta en marcha de estrategias con la finalidad de igualar o aproximar el desarrollo de estos niños al resto de la población.

Para ello será fundamental aumentar la sensibilización de los profesionales sobre este tipo de patologías. Por otra parte, la intervención de un equipo multidisciplinar en el seguimiento de estas patologías, precisa de una figura, como es el pediatra, que coordine todas las actuaciones.

1. CONCEPTO

La hipoacusia es una disminución o pérdida de la audición. La aparición de una hipoacusia bilateral durante la primera infancia va a entrañar una disminución de información que repercutirá de modo negativo en diversas áreas del aprendizaje y en su desarrollo posterior. Estas alteraciones serán mucho más graves cuando la sordera se instaure en edades más tempranas.

El riesgo de padecer una hipoacusia neurosensorial al nacer varía, según las diferentes series, desde el 1/1000 al 1/2000 en recién nacidos sanos. El porcentaje de sorderas profundas en neonatos ingresados en servicios de reanimación neonatal fluctúa entre el 1/200 al 1/60 según diversos autores. Por otro lado, las hipoacusias de transmisión son muy frecuentes durante la infancia, diez veces más que las sorderas de percepción siendo en la mayoría de los casos, hasta un 99%, adquiridas. Un tercio de los niños entre los dos y cinco años presentarán un cuadro anual de otitis secretoria, que se acompañará de una sordera de grado ligero o medio .

Para poder evaluar las distintas posibilidades terapéuticas y evolución pronostica, podemos clasificar las hipoacusias según el grado de sordera, en hipoacusias de grado ligero, hipoacusias de grado medio, hipoacusias de grado severo e hipoacusias de grado profundo, tomando como parámetros la pérdida tonal media en las frecuencias 500, 1000 y 2000 Hz del mejor oído (TABLA I). En función del grado, la alteración podrá ir desde una confusión de determinados fonemas, en el caso de una deficiencia auditiva ligera, hasta la imposibilidad de percibir las palabras, en una hipoacusia profunda. En función del momento de aparición, podemos clasificarla en sordera postlocutiva, perilocutiva y prelocutiva. En las hipoacusias postlocutivas, la aparición de la sordera es posterior a la adquisición del habla y la lectura. En esta situación no habrá pérdida del lenguaje. Las hipoacusias perilocutivas se instauran cuando el niño sabe hablar pero no leer. Finalmente, en las hipoacusias prelocutivas, la estructuración del lenguaje no será factible, ya que no se dispone de ningún tipo de información auditiva, situación que no sucede en la sordera perilocutiva, en la que, gracias a la adquisición previa del habla, se dispone de una memoria auditiva. En base a la localización y mecanismo funcional de la hipoacusia, podemos clasificarla en hipoacusia de transmisión (conducción), hipoacusia de percepción (neurosensorial) e hipoacusia mixta. Las hipoacusias neurosensoriales se acompañan de una distorsión sonora, fenómeno que no ocurre en las sorderas de transmisión. Desde un punto de vista etiológico, las sorderas neurosensoriales infantiles se clasifican en hereditarias o genéticas y adquiridas, siendo el porcentaje de cada una de ellas de un treinta y cinco por ciento sobre el total de las hipoacusias neurosensoriales. El treinta por ciento restante es de origen desconocido TABLA II).

2. PREVENCIÓN PRIMARIA

La prevención primaria tiene como objetivo el evitar situaciones que puedan provocar por si mismas, o por su evolución, trastornos sensoriales graves. Para las hipoacusias neurosensoriales hereditarias y adquiridas disponemos de los siguientes métodos de prevención primaria:

SORDERAS DE PERCEPCIÓN ADQUIRIDAS PRENATALES

  1. Evitar la administración de fármacos ototóxicos y exposición a radiaciones durante el embarazo.
  2. Informar sobre los riesgos del consumo de tóxicos (drogas, alcohol y tabaco) y posibles efectos indeseables sobre el feto. Diversos autores señalan hasta un treinta y tres por ciento de hipoacusias neurosensoriales en hijos de madres alcohólicas.
  3. Campañas de información sobre la necesidad de estar al día respecto al calendario de vacunaciones, haciendo especial hincapié en la rubéola.

SORDERAS DE PERCEPCIÓN ADQUIRIDAS NEONATALES

  1. Controles de compatibilidad RH feto-materna. La ictericia nuclear, cuya causa más frecuente es la incompatibilidad sanguínea, va a provocar en un veinte a un cuarenta por ciento de los casos, una hipoacusia neurosensorial en el neonato. .
  2. Correcta atención en el parto actuando sobre los factores que puedan incidir sobre la aparición de una anoxia neonatal que será la responsable de un 4% de las sorderas profundas bilaterales.

SORDERAS DE PERCEPCIÓN ADQUIRIDAS POSTNATALES

  1. Calendario de vacunaciones al día, haciendo especial énfasis sobre las vacunas de la parotiditis, rubéola y Hemóphilus.
  2. Evitar administrar sustancias ototóxicas, especialmente determinados tipos de fármacos.
  3. Control de los niveles de ruido.

SORDERAS DE PERCEPCIÓN HEREDITARIAS

  1. Consejo genético que en ocasiones podrá incluir una encuesta familiar y estudio cariotípico.

SORDERAS DE TRANSMISIÓN INFANTILES

Son muy frecuentes durante la infancia y en el 99% de los casos son adquiridas (TABLA III).

  1. Adecuado tratamiento de los cuadros catarrales y focos de infección de vías respiratorias altas.
  2. Seguimiento especial de determinados grupos de pacientes con elevada predisposición a padecer otitis secretorias como en el síndrome de Down y en las fisuras palatinas.

3. PREVENCIÓN SECUNDARIA

El diagnóstico precoz es el primer paso para evitar la progresión de la enfermedad. En la sordera cobra gran importancia, ya que un diagnóstico tardío provocará un retraso a veces irreversible en lo que concierne a la adquisición de una serie de hitos referidos a la normalidad psicomotora. Dows y Sterrit propusieron en 1964 pruebas de identificación de riesgo en lactantes . El Joint Committee on Infant Hearing redactó en 1982 unos factores de riesgo de padecer hipoacusia en recién nacidos y lactantes y en 1990 fue ampliada la lista de dichos factores de riesgo. Finalmente, en 1994 y con la finalidad de intentar una detección precoz universal de los lactantes con una sordera, el Joint Committee on Infant Hearing elabora un nuevo informe en el que los factores de riesgo se definen bajo el concepto de indicadores asociados a una hipoacusia neurosensorial o de conducción:

INDICADORES ASOCIADOS A SORDERA NEUROSENSORIAL Y/O DE CONDUCCIÓN Nacimiento-28 días

  1. Antecedentes familiares de hipoacusia neurosensorial infantil hereditaria.
  2. Infecciones durante el embarazo como el citomegalovirus, rubéola, sífilis, herpes y toxoplasmosis.
  3. Anomalías congénitas craneofaciales.
  4. Peso al nacer inferior a 1500 gramos.
  5. Hiperbilirrubinemia que precise exanguinotransfusión.
  6. Medicación ototóxica.
  7. Meningitis bacteriana.
  8. Puntuaciones de Apgar de 0 a 4 al minuto o de 0 a 6 a los 5 minutos.
  9. Ventilación mecánica durante al menos 5 días.
  10. Hallazgos correspondientes a síndromes que suelen incluir hipoacusia.

INDICADORES ASOCIADOS A SORDERA NEUROSENSORIAL Y/O DE CONDUCCIÓN 29 días hasta los 2 años de edad

  1. Sospecha por parte de los padres o educadores de una sordera, retraso en el habla o desarrollo del lenguaje.
  2. Meningitis bacteriana.
  3. Traumatismo craneal asociado a una pérdida de conciencia o fractura de cráneo.
  4. Hallazgos correspondientes a síndromes que suelen cursar con hipoacusia.
  5. Medicación ototóxica.
  6. Otitis media recidivante o persistente con otorrea durante por lo menos tres meses.

INDICADORES ASOCIADOS A SORDERA NEUROSENSORIAL DE APARICIÓN TARDÍA Para utilizar en lactantes de 29 días a 3 años de edad que requieren un control periódico de la audición.

  1. Historia familiar de sordera neurosensorial infantil hereditaria.
  2. Infección intrauterina, como citomegalovirus, rubéola, sífilis, herpes y toxoplasmosis.
  3. Neurofibromatosis tipo II y enfermedades neurodegenerativas.

INDICADORES ASOCIADOS A SORDERA DE CONDUCCIÓN DE APARICIÓN TARDÍA

Para utilizar en lactantes de 29 días a 3 años de edad que requieren un control periódico de la audición.

  1. Otitis media recidivante o persistente con otorrea.
  2. Deformaciones anatómicas y otras anomalías que afecten a la función de la trompa de Eustaquio.
  3. Enfermedades neurodegenerativas.

4. SCREENING EN LA POBLACIÓN CON INDICADORES DE SORDERA

SCREENING EN LA POBLACIÓN CON INDICADORES ASOCIADOS DE SORDERA NEONATAL:

  • Realización de otoemisiones acústicas transitorias o potenciales evocados auditivos automatizados.

Lugar: Hospital.

Plazo: Antes de ser dado de alta en el hospital. Si presenta hipoacusia se deberá realizar prueba de confirmación en un plazo no superior a los 3 meses.

SCREENING EN LA POBLACIÓN CON INDICADORES ASOCIADOS DE SORDERA INFANTIL:

  • Antes de los 18 meses de edad: PEATC o /y otoemisiones acústicas. Si presenta hipoacusia se deberá realizar prueba de confirmación en un plazo no superior a los 2 meses.

  • Desde los 18 meses hasta los 3 años: PEATC y audiometría de orientación condicionada (Test de Suzuki).

  • De los 3 a los 5 años: PEATC y Peep-Show.

  • A partir de los 5 años: se podrá intentar realizar una audiometría convencional.

Técnico: Otorrinolaringólogo / Audiometrista.

SCREENING EN LA POBLACIÓN CON INDICADORES ASOCIADOS DE SORDERA DE APARICIÓN TARDIA:

  • Control semestral otorrinolaringológico hasta los tres años de edad.

5. ELEMENTOS BÁSICOS PARA EL DIAGNÓSTICO

- CLÍNICOS

En la mayoría de los casos, los síntomas van a ser referidos por los padres o a instancias de los educadores o profesores del niño. Los lactantes y niños menores de 2 años van a manifestar unos síntomas de alarma en el desarrollo del lenguaje más o menos importantes (TABLAS IV y V). Los padres van a acudir a la consulta porque el niño:

  1. No está interesado en los juguetes que hacen ruido.
  2. No presta atención a todo lo que está fuera de su campo visual.
  3. Presenta un retraso en el habla.
  4. El bebé que empezaba a gaguear a los tres meses deja de hacerlo al no percibir su voz ni la de los otros.
  5. A los 15 meses ya se observan signos alarmantes en las sorderas profundas. El retraso del lenguaje es muy evidente y se instala un modo de comunicación visual y gestual.
  6. En niños mayores, los síntomas de alarma van a consistir en una falta de atención en la escuela. Las confusiones fonéticas frecuentes, dificultades en el aprendizaje de la lectura y escritura son motivos de alerta y justifican un despistaje de la hipoacusia.
  7. Otros signos y síntomas van a ser los derivados de los procesos infecciosos crónicos del oído medio como son la otorrea y otalgias recidivantes.

EXPLORACIONES BÁSICAS PARA EL DIAGNÓSTICO

  1. Otoscopia.
  2. Impedanciometría y estudio del reflejo estapediano.
  3. Potenciales evocados auditivos del tronco cerebral PEATC o / y otoemisiones acústicas.
  4. Exploración de reflejos condicionados. Se puede intentar realizar a partir de los 8 meses de edad.
  5. Peep-Show. Se puede intentar realizar a partir de los 2 años y medio de edad.
  6. Audiometría tonal liminar. A partir de los 5 años de edad.

Para poder evaluar un niño presuntamente hipoacusico es necesario conocer la maduracion de las conductas auditivas de un niño normal. Estas dependen de la mielinizacion de la vía auditiva y sus interconecciones.
Las podemos dividir en cuatro estadios evolutivos:
 

1er. Estadio: ( del nacimiento al 6to. mes )
Ante un estimulo sonoro se pueden ver los siguientes reflejos:
Reflejo cocleopalpebral
Reflejo de Moro
Reflejo de llanto
Reflejo frontal
Reflejo respiratorio
Aumento de la frecuencia cardiaca

  • 1er.o 2do. mes: desviación de la mirada hacia la fuente sonora
  • 3er. o 4to. mes: giro rudimentario de la cabeza hacia la fuente sonora
  • 4to. a 7mo. mes: vuelven la cabeza hacia la fuente sonora solo en el plano lateral
     

2do. Estadio: ( Del 6to. mes hasta los 2 anos )

  • Se sientan solos con la cabeza en posición vertical
  • Reflejo de orientación
  • Localizan el sonido lateral y de abajo
  • Comienza la discriminación
  • Reaccionan al nombre y voz de la madre
  • 9no. mes: vocalizaciones con sentido
  • 9 a 13 meses: localización directa de la fuente sonora
  • 24 meses: localización de la fuente desde cualquier ángulo

3er. Estadio: ( 2 años a 6-7 años )
Desarrollo mental y corporal suficiente para la participación activa de la medición de la audición.

4to. Estadio: ( Comienzo de la escolaridad )
Capacidad para producir señales preestablecidas cuando escuchan unsonido.

Para cada estadio existen métodos adecuados para evaluar el estado auditivo. Los mas frecuentemente utilizados son:

De 0 a 2 años
a) Examen con tonos puros y ruido blanco a campo libre
-Test del despertar
-Test de observacion de la conducta
b)Discriminacion con instrumentos sonoros y ruidos familiares
c)Senal locutiva
d)Test de Suzuki y Ojiba o reflejo de orientación por refuerzo
visual (ROC)
De 2 a 3 años
a)Audiometria tonal por juego
b)Test de imagenes Pruebas Objetivas

 

6. PROTOCOLO DE INTERVENCIÓN TEMPRANA SOBRE LOS NIÑOS CON DÉFICIT AUDITIVO Y SUS FAMILIAS

Una vez establecido el diagnóstico es necesario poner a disposición del niño y de su familia una red de servicios dirigida por un pediatra responsable de la coordinación.

Cada niño deberá disponer de un plan de asistencia individualizado.

Los servicios de intervención inmediata incluirán un seguimiento por parte de un equipo multidisciplinario integrado por:

  1. Un médico experto en el tratamiento de afecciones auditivas infantiles.
  2. Un audiólogo con experiencia en hipoacusias infantiles con el fin de determinar el tipo, grado y características de la sordera, así como con capacidad para recomendar determinado tipo de adaptación protésica o incluir al niño en un programa de implante coclear.
  3. Un equipo de atención temprana.
  4. Un logopeda especialista en alteraciones del lenguaje o del habla con capacidad de desarrollar un programa de intervención precoz teniendo en cuenta las necesidades del niño.

7. BASES PARA EL TRATAMIENTO

- Farmacológico: Reservado predominantemente a la patología inflamatoria e infecciosa del oído externo y del oído medio:

  1. Otitis secretoria.
  2. Otorrea (otitis media).

- Quirúrgico:

  1. Tratamiento de la otitis secretoria.
  2. Cirugía de la otitis media crónica.
  3. Cirugía de las malformaciones del pabellón auricular, conducto auditivo externo y oído medio.

- Adaptación protésica: Se debe intentar una adaptación lo más precoz posible ( a partir de los 5 meses de edad).

- Implante coclear: Es un método de rehabilitación utilizable en algunos tipos de hipoacusias neurosensoriales profundas en los que debido al alto grado de sordera, el niño no se va a poder beneficiar de una prótesis auditiva. Es posible realizarlo a partir de los 2 años de edad. Tras la implantación, el niño requerirá un seguimiento y reeducación prolongada por parte de un logopeda.

- Atención temprana: La intervención en el niño deficiente auditivo debe ser lo más precoz posible, incluso, si se puede, desde que se tiene la sospecha de la existencia de una pérdida auditiva, con el fin de no perder los balbuceos y juegos vocales que se dan en todos los niños y que en el hipoacúsico se extinguen al no tener refuerzo auditivo.

El programa de atención temprana deberá abarcar las siguientes áreas: audición, atención, percepción, sensaciones vibrotactiles, ejercitación de los mecanismos del lenguaje, emisión oral, vocabulario, lectura labial, y ejercicios sobre la voz, ritmo y entonación.

- Psicológico: En el momento del diagnóstico, los padres van a necesitar un apoyo psicológico para afrontar el déficit auditivo y actuar de forma que se evite el desarrollo de alguna psicopatología en el niño. El plan de actuación incluirá:

  1. Colaboración con el profesional encargado de comunicar el diagnóstico a los padres.
  2. Entrevista con los padres y el niño en el centro de salud mental, con el objeto de explorar las primeras reacciones ante el diagnóstico y determinar si la dinámica familiar es capaz de afrontar la situación. Posteriormente se decidirá la conveniencia de una intervención individual, familiar, o un seguimiento a largo plazo.
  3. Actuación multidisciplinar con profesionales del sistema educativo encargados del progreso sociocultural del niño.

- Social y familiar: El objetivo principal de la reeducación de un niño con una sordera consiste en su plena integración en la sociedad. La familia se considera un elemento básico en la intervención del deficiente auditivo. A los padres se les deberá facilitar información sobre:

  1. Ayudas económicas.
  2. Cuadernos didácticos dirigidos a padres para la educación del discapacitado auditivo.
  3. Equipos de atención temprana.
  4. Prótesis, implantes cocleares y otras ayudas técnicas.
  5. Centros escolares apropiados. Se fomentará el ingreso del niño en guardería con niños normooyentes.
  6. Materiales y juegos educativos.
  7. Asociaciones de padres de niños sordos.

- Educativo: El centro escolar debe ofrecer al alumno sordo, la posibilidad de aprender a desenvolverse en el medio natural en el que tendrá que vivir. Se ofertará a los padres las siguientes opciones pedagógicas:

  1. Alumno integrado en la aula siguiendo el currículum normalizado.
  2. Alumno integrado en la aula con refuerzo pedagógico, dentro o fuera de clase.
  3. Alumno integrado en la aula excepto para determinadas áreas curriculares.
  4. Alumno integrado en una clase de sordos ubicada en un centro normalizado.
  5. Alumno escolarizado en un centro específico.

La integración del niño sordo exige como condición necesaria, la existencia de un proyecto educativo concreto en el centro y que tenga en cuenta la presencia de alumnos sordos así como sus necesidades educativas.


TABLA I

PÉRDIDA MEDIA DE LAS FRECUENCIAS DE 500, 1000 y 2000 EN EL OÍDO CON MEJOR AUDICIÓN

NORMOACUSIA

MENOR DE 20 dB

HIPOACUSIA DE GRADO LIGERO

ENTRE 20 y 40 dB

HIPOACUSIA DE GRADO MEDIO

ENTRE 40 y 70 dB

HIPOACUSIA DE GRADO SEVERO

ENTRE 70 y 90 dB

HIPOACUSIA DE GRADO PROFUNDO

MAYOR DE 90 dB

 

TABLA II

SORDERAS ADQUIRIDAS (35%)

SORDERAS HEREDITARIAS (35%)

SORDERAS DE ORIGEN DESCONOCIDO (30%)

Prenatales (7%)

Neonatales (7%)

Postnatales (21%)

Aisladas (21%)

Asociadas a síndrome polimalformativo

 

TABLA III

SORDERAS ADQUIRIDAS

SORDERAS CONGÉNITAS

SORDERAS HEREDITARIAS DE APARICIÓN SECUNDARIA

La otitis secretoria es la causa del 50% de las hipoacusias de transmisión en el niño

La aplasia de pabellón es la causa más frecuente

* Otosclerosis

* Osteogénesis imperfecta

 

TABLA IV

DESARROLLO PERCEPTIVO DEL NIÑO

MESES

AUDICIÓN

1

* Reacciona al sonido. Parpadea o modifica la respiración.

2

* Busca la fuente del sonido.

4

* Vuelve la cabeza hacia la persona que le llama.

6

* Localiza los sonidos emitidos más abajo de su oído.

7

* Localiza los sonidos emitidos más arriba de su oído.

12

* Se vuelve al oír su nombre.

 

TABLA V

DESARROLLO PERCEPTIVO DEL NIÑO

MESES

VOCALIZACIONES

1

* Sonidos guturales.

2

* Vocalizaciones variadas.

3

* Balbuceo prolongado.

4

* Vocaliza cuando se le habla.

6

* Hace gorgoritos.

6-8

* Incorpora el ritmo y los sonidos del lenguaje natural de sus padres.

* Reconoce la voz de su madre.

7

* Vocaliza sílabas.

9

* Dice una palabra de dos sílabas.

10

* Repite los sonidos que oye.

10-12

* Dice una palabra con sentido.

* La palabra simboliza un objeto, persona o acción.

12

* Dice tres palabras.

18

* Nombra uno o señala dos dibujos.

21

* Asocia dos palabras.

24

* Pide de comer o de beber.

* Utiliza su nombre.

 

TIPOS DE AUXILIARES AUDITIVOS

A pesar de los avances en la cirugía funcional del oído, todavía hay muchos casos de sordera en los que la prótesis auditiva puede representar la mejor opción terapéutica.

Los términos "prótesis auditiva" y "audífono" son equívocos. En realidad no sustituyen a un órgano, sino que amplifican el sonido del mismo modo que las gafas mejoran la percepción de las imágenes sin modificar la anatomía y el funcionalismo del ojo.

Desde un punto técnico un audífono es un amplificador de baja fidelidad, pues trabaja debajo de una banda limitada de frecuencias (las conversacionales).

En su mecanismo podemos describir tres fases:

Para cumplir con estas tres etapas la prótesis dispone de una serie de componentes que son iguales para todos los modelos:

  1. Micrófono: Encargado de transformar las ondas de presión sonora en señal eléctrica.

  2. Amplificador: Es el encargado de aumentar la intensidad de la señal eléctrica suministrada por el micrófono. Es la parte más compleja del audífono. Actualmente, gracias a microelectrónica se ha podido reducir el tamaño y graduar la amplificación en función de la pérdida auditiva del paciente. Muchos individuos no tienen una pérdida homogénea sino que varía según la frecuencia, por ello la señal amplificada de salida lo que llamamos curva de respuesta del aparato será como una imagen invertida de la curva audiométrica del paciente. Se ha de tener en cuenta que la amplificación de salida se mueve dentro de una banda limitada de frecuencias con un incremento máximo a nivel de 1000-2000Hz y una caída en picado sobre los 5000. Eso quiere decir que es inútil corregir protésicamente aquellas sorderas limitadas a frecuencias muy altas.

La amplificación puede ser lineal o controlada. La amplificación lineal es aquella en la que la señal de salida aumenta en función lineal a la señal de entrada. (Si el sonido de entrada es 10 dB más intenso la señal de salida lo será en la misma proporción. Este tipo de amplificación no interesa ya que aunque el paciente puede ir regulando el volumen del aparato, la irrupción brusca de ruidos fuertes puede ser muy molesta, sobre todo cuando hay recruitment. Por ello, son preferibles otros mecanismos de control.

EXISTEN DOS GRANDES TIPOS Peak Clipping (PC) corte en picos y el control automático de ganancia (AGC).

PC : Consiste en cortar los picos de las ondas sonoras que sobrepasen unos límites prefijados. Tiene el inconveniente de presentar una cierta distorsión (problemas de inteligibilidad), por lo que se ha modificado con el Soft Clipping que suaviza el corte de picos mejorando la inteligibilidad.

En el AGC se produce una disminución global del estímulo sonoro con lo cual la señal de salida reproduce fielmente a la de entrada aunque manteniéndola a niveles de comodidad auditiva. Cuando aparece un ruido de intensidad excesiva, se produce automáticamente una reducción del mismo a límites tolerables, si bien no de forma inmediata (tiempo de ataque) y en el momento que cesa vuelve a amplificarse también automáticamente (tiempo de recuperación).

Auricular o receptor: Es el transductor encargado de reconvertir la señal eléctrica en vibración mecánica.

Reguladores de volumen y tono: El grado de intensidad puede ser regulado por un potenciómetro. También se puede regular el tono mediante unos mandos que a modo de filtros gradúan la intensidad de los sonidos de forma selectiva: N: Sin modificaciones, H se potencia la intensidad de los sonidos agudos L: se intensifican los graves. Sólo el potenciómetro es accesible al usuario.

Bobina telefónica: es un dispositivo alternativo en el exterior de la prótesis con la letra T que mejora la percepción de la palabra transmitida por teléfono que cuando es recogida por el micrófono crea molestas distorsiones debido al campo magnético.

Modelos de prótesis:

Retroauricular: Inconveniente: debido a la proximidad del auricular y el micrófono a veces provoca la retroacción o feedback (efecto Larsen) con un molesto silbido.

Desde un punto de vista técnico es un muy buen modelo ya que permite una gran amplificación. Se pueden colocar todos los controles que se deseen, incluso tecnología digital. El principal factor de rechazo es su apariencia externa

Endoauricular: El aparato se coloca a la entrada del conducto. Goza de gran aceptación ya que apenas se ve. La mayor ventaja es la estética.

Intracanal: Variedad del anterior. Lo que en los retroauriculares se introduce en el CAE (molde) aquí es todo el aparato. No aporta ventajas técnicas respecto al retroauricular.

Corporal o de caja: Llamado de bolsillo o de cordón. En este modelo micrófono, amplificador y pila van metidos dentro de una cajita que se lleva en un bolsillo del cual sale un cable que envía la señal a un auricular colocado en el CAE. Actualmente en desuso.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Crovetto M, Arístegui J. La otitis media en la infancia. Barcelona: Pharmacia Upjohn, 1997.

  2. De Sebastián G. Audiología práctica. Quinta edición. Madrid: Editorial Médica Panamericana, 1999.

  3. Poirier J, Chevreau J. Cuadernos de histología humana. Fascículo VII. Editorial Marban, 1994.

  4. Portmann M, Portmann C. Audiometría clínica. Barcelona: Toray Masson, 1989.

  5. Solanellas, J., Pons, A., Uralde, M.D. y Pérez, D. Diagnóstico precoz y atención temprana de la sordera infantil". Vox Paediatrica. 1995; 3:210-6.

  6. Solanellas, J. Guía de atención a la infancia con problemas crónicos de salud. Capítulo: Tema 30 Alteraciones sensoriales, p. 425-33. Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, 1997.

  7. Solanellas J. Hipoacusias infantiles. Prevención y tratamiento. En: Gómez de Terreros I, García F, Gómez de Terreros M. Atención Integral a la Infancia con Patología Crónica. Editorial Alhulia, 2002:271-85. ISBN:84-95136-84-8, Salobreña (Granada) 2002.

  8. Solanellas J. Timpanometría. Impedancia auditiva: El impedanciómetro. En: Curso de Actualización en Pediatría 2003. Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria., Exlibris Ediciones SL, 2003:223-226. ISBN:84-95028-33-6.

 

 

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