La
fiebre es la elevación de la temperatura oral o axilar
por encima de 37,5ºC y la rectal por encima de 38ºC.
Es el signo más precoz y objetivo de una enfermedad
infecciosa y por lo tanto debe poner en alerta a la
persona que atiende al niño. La fiebre alta y
persistente puede indicar la importancia y severidad de
la enfermedad. En efecto, en presencia de cualquier
infección la fiebre debe ser bienvenida porque significa
que el organismo se está defendiendo. Es importante
aprender a reconocer la fiebre y qué medidas tomar, pero
no bajársela a toda costa sin buscar la causa.
La fiebre puede ocasionar malestar, dolor de cabeza,
inapetencia y dificultad para digerir los alimentos. Para
aliviar estos síntomas se puede recurrir a los
medicamentos que al mismo tiempo sirven para controlar la
temperatura, pero debe cuidarse su dosificación.
¿Cómo puede ud.
saber que su hijo tiene fiebre?
Un niño que tiene
fiebre usualmente mostrará signos de estar enfermo. Tome
la temperatura si usted ve uno o más de los siguientes síntomas:
Sudoración
excesiva.
Piel seca o
caliente al tocarla.
Somnolencia (sueño
constante durante el día).
Síntomas de
respiración inusual o resfriado.
Dolor de oído.
Vómitos.
Poco apetito.
Cuando un niño
usualmente activo, deja de moverse y jugar.
¿Cuales pueden
ser las causas de la fiebre?
La mayoría de las
fiebres son enfermedades de origen viral o bacterianas
que, dependiendo de la causa, pueden requerir la
prescripción médica de un antibiótico. La dentición
probablemente pueda ser una causa no significativa de
fiebre, y no debe pensarse que sea la única causa. En
general, la fiebre alta no es lo único importante, también
cuenta el estado general y la actitud del niño.
¿Qué debe hacer
cuando su hijo tenga fiebre?
Ofrézcale líquidos
fríos que reemplacen los fluidos corporales
que él pierda a causa de la sudoración o la
diarrea. Esto puede ayudar a reducir la
temperatura corporal.
Manténgalo lo más
fresco que pueda, colocándole la menor
vestimenta posible. El arroparlo puede aumentar
la fiebre.
Bañarlo con
una esponja y agua tibia por un lapso de 20 a 30minutos, puede ser útil para reducir la
fiebre.
Se puede reducir
la fiebre con medicamentos, en base alas
recomendaciones del médico, según el peso y
edad del niño. Tanto el ibuprofén, como el
acetaminofén son efectivos para bajar la fiebre.
El acetaminofén se debe dar cada 4 horas, y el
ibuprofén se da cada 8 horas. La aspirina
generalmente no está recomendada en niños.
Siempre compruebe la dosis a dar a su hijo del
medicamento en base al peso o la edad. La hora de
administración debe estar fuera de las horas de
sueño, a menos que presente fiebre cuando esté
durmiendo.
¿Qué NO debe
hacer cuando su hijo tenga fiebre?
No lo arrope o cubra con
cubrecamas y/o mantas gruesas, ya que puede
aumentar la fiebre, en su lugar puede cubrirlo
solamente con una sábana.
No cubra al niño con
toallas o sábanas mojadas. La piel conservará
el calor en lugar de disiparlo.
No lo bañe con agua fría o
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