Cyberpediatria

Estrongiloidiasis

Parasitosis Intestinales

 

Cyberpediatria

 

Para buscar en este sitio

 

 

Frecuencia: alrededor del 5% en la población general y 1% en niños.

Agente etiológico: Strongiloides stercolaris.

Ciclo de vida: las larvas expulsadas en las heces se hacen infectantes en el suelo, penetran la piel interdigital, por la circulación van a los pulmones y regresan al duodeno y yeyuno donde penetran en (a mucosa, maduran, generan huevos que luego nasan a larvas que se expulsan. Ocasionalmente nay autoinfección por medio de larvas infectantes que penetran la mucosa colónica y alcanzan la circulación.

Clínica: en las zonas interdigitales se pueden encontrar las mismas lesiones descritas en la uncinariasis. El paso de larvas a nivel de las vías aéreas, como en la ascaridiasis, es asintomático o produce leves cuadros de irritación bronquial y sólo en algunos casos hay un verdadero síndrome de Lóeffler.

En el tracto digestivo se produce generalmente duodenitis (dolor o ardor peri o supraumbilical y vómito) muy similar a la de la giardiasis pero en este caso hay una intensa eosinofilia porque el estrongiloides produce una reacción inmunológica intramural.

El gravísimo problema de esta parasitosis radica en que en los niños inmunocomprometidos el cuadro clínico se agrava notablemente y se pueden presentar casos de obstrucción intestinal, hemorragia digestiva, paritonitis aguda y en algunas ocasiones muerte por diseminación a diversos órganos y sepsis secundaria a gérmenes Gram negativos.

Es necesario entonces, que en todo niño con problema de inmunidad o que reciba esteroides o drogas inmunosupresoras se investigue periódicamente con coprológicos, ojalá seriados, porque la expulsión de larvas es irregular.

Diagnóstico: hallazgos de larvas en heces o en jugo duodenal.

Tratamiento: como ya no se consigue el tiabendazol, de excelente acción, algunos recurren a su preparación veterinaria, el equizole (25 a 50 mg/ kg/día, en tres tomas durante tres días).

La invermectina (100 a 200 mg/kg/día por dos días) es una buena esperanza terapéutica.

De fácil adquisición pero de efectividad apenas satisfactoria es el albendazol. En niños sanos se usan 400 mg/dosis única diaria por tres días y en inmunocomprometidos se debe duplicar la dosis y dar por seis días. Se consigue en tabletas y suspensión (5 mi) de 200 mg.