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Audiometría Tonal Supraliminar Dr. Manuel A. Rodríguez Lanza |
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Comprende un conjunto de pruebas que se realizan con estímulos sonoros de intensidad superior al umbral. Tratan principalmente de denotar la existencia de reclutamiento y de estudiar la fatiga auditiva y la adaptación. Reclutamiento. Es un fenómeno que se observa en las hipoacusias de percepción ocasionadas por una lesión coclear (cocleopatías). El oído con reclutamiento percibe una mayor sensación sonora que un oído normal para la misma cantidad de estímulo físico. Son sujetos sordos y su hipoacusia no les permite oír hasta un determinado umbral (p. ej., 50 dB HL], pero a partir de su umbral oyen «más de lo normal», discriminando muy bien cualquier variación del sonido. Pero, como es lógico, en cuanto el sonido empieza a ser más intenso [85 dB HL, o sea, 35 dB HL por encima del umbral considerado en el ejemplo] resulta muy molesto para el enfermo, incluso doloroso [algiacusia], «lo oye demasiado». En definitiva, entre el umbral y el sonido molesto existe una banda o rango dinámico útil mucho menos amplia de lo normal; un normooyente tiene un rango dinámico variable según la edad, pero que puede llegar a los 95-100 dB H L, mientras que en el ejemplo citado ésta sólo es de 30-35 dB HL. Las principales pruebas supraliminares encaminadas a detectar el reclutamiento son: Prueba de Fowler o de la equiparación de volúmenes. Prueba de Jerger (Short Increment Sensivity Index, SISI). Fatiga auditiva y adaptación. Se entiende por adaptación auditiva [perestimulatoria) el fenómeno fisiológico por el que un individuo percibe un aumento en su umbral auditivo tras permanecer expuesto durante cierto tiempo a un ruido intenso. Se debe a la acción de las vías auditivas descendentes [corticotalámicas, talamoolivares y olivococleares) sobre las CCE, lo cual dificulta la generación de potenciales de acción en las células ciliadas internas. Cuando el paciente abandona el ambiente ruidoso sus umbrales auditivos vuelven a su situación normal. La fatiga auditiva (postestimulatoria), por el contrario, no es un fenómeno fisiológico sino patológico, ya que persiste cuando el paciente ya abandonó el entorno ruidoso. Consiste en la elevación del umbral auditivo más allá del tiempo que dura la sobreestimulación sonora (minutos u horas) volviendo con posterioridad a los umbrales auditivos previos. Esta elevación transitoria del umbral es la traducción clínica de alteraciones funcionales (reversibles) ocurridas en las CCE. Si la sobreexposición al ruido persiste, la elevación de los umbrales deja de ser un fenómeno transitorio para ser definitivo al presentar estas células lesiones orgánicas (irreversibles). Este fenómeno se ha utilizado para diagnosticar las hipoacusias por lesión del VIII par (hipoacusias retrococlea-res, retrolaberínticas o neuronopatías); se emplea el clásico Tone decay testóe Carhart. Esta prueba posee la ventaja de que puede ejecutarse con un audiómetro clínico básico. Para su ejecución se utiliza la frecuencia de 1.000 o la de 2.000 Hz; se envía al sujeto explorado un estímulo continuo con una intensidad de 5 dB HL por encima de su umbral. Llega un momento en que dejará de oírlo. Se aumenta entonces el estímulo 5 dB HL y se mantiene hasta que el su-jeto vuelve a dejar de oírlo, así se sigue aumentando hasta que el paciente percibe la señal durante 60 segundos seguidos [es decir, la prueba termina cuando el estímulo administrado se oye durante un minuto]. En las hipoacusias de transmisión y en las de percepción por cocleopatía se necesitan incrementos totales de menos de 25 dB HL. En las hipoacusias de percepción retrococleares (neuronopatías] para oír el estímulo durante 60 segundos se necesitan incrementos de más de 25 dB HL.
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