Cyberpediatria

Audiometría Tonal Liminar

Dr. Manuel A. Rodríguez Lanza

 

 

Para buscar en este sitio

 

 

Existen muchos métodos descritos para la realización de la prueba. A continuación se comenta el propuesto por la Sociedad Británica de Audiología.

El paciente debe situarse sentado dentro de una cabina insonorizada, indicándosele que va a escuchar unos sonidos de intensidad progresivamente menor sin especificar el oído por el que se va a empezar (y que por lo general es el funcionalmente mejor]. Se indica al paciente que cada vez que oiga un sonido por leve que sea levante su mano (derecha si lo oye por el oído derecho o izquierda si lo percibe por el izquierdo] y la mantenga levantada mientras oiga el sonido. Una variante consiste en pulsar un interruptor que activa una luz cada vez que el paciente oye. Sin embargo, esta alternativa sólo indica que el paciente oye, pero no por qué lado, por lo que no es la recomendable. Pueden utilizarse dos tipos de ruido: continuo o interrumpido. Este último proporciona audiometrías de mayor precisión pues se detecta con más facilidad que el ruido continuo.

El explorador se sitúa fuera de la cabina insonorizada (o dentro del espacio insonorizado si es una audiometría en campo libre] y no debe mostrar ningún gesto que pueda indicar al paciente que se están emitiendo sonidos o que se está variando su intensidad, ni por qué lado se envía el sonido.

Siempre se comienza realizando la prueba por vía aérea y luego por vía ósea. En ambos casos se empieza enviando sonidos en la frecuencia 1.000 Hz, y luego 2.000, 4.000, 6.000, 8.000 (sólo en vía aérea], 500 y 250 Hz. En esas frecuencias y por ese orden se envía un sonido que el paciente percibirá con holgura para que sea consciente de que la prueba ha comenzado y qué tipo de son;do va a recibir. A continuación, la intensidad se incrementa en 10 dB HL hasta que el paciente deje de escuchar ese momento, se aumenta de nuevo la intensidad de 5 en 5 dB HL hasta que el paciente vuelve a percibir el sonido en, al menos, el 50% de las veces en que se presenta. Ése será e umbral de audición para esa frecuencia. Este mismo procedimiento se repite para e resto de frecuencias. Con ello se conoce el umbral de audición por vía aérea de un oído, y a continuación se obtiene el del otro oído.

Para completar la prueba se efectúa una sistematización similar en todas las frecuencias, colocando el vibrador en la mastoides, primero en un lado y después en el opuesto, obteniendo así el umbral por vía ósea, con lo que queda concluida la prueba.

En determinadas circunstancias, el estímulo sonoro que se envía al oído explorado puede ser percibido por el oído contrario (audición cruzada, contralateralidad o curva audiométrica fantasma], alterándose los resultados de la audiometría. Para evitar este efecto no deseado se utiliza el enmascaramiento, maniobra que trata de ensordecer el oído no explorado para que no lleguen a él los sonidos destinados al oído protagonista; por lo habitual se realiza enviando un ruido enmascarante a través del auricular del oído no explorado a suficiente intensidad como para enmascararlo, pero no como para entorpecer la realización de la prueba en el oído testado.

El enmascaramiento es necesario cuando las vías aéreas en ambos lados se diferencian en 40 dB H L o más o bien si existen más de 15 dB HL de diferencia entre ambas vías óseas.

Audiograma. Es el gráfico resultante tras la anotación de los datos obtenidos por audiometría tonal liminar. Se representa en un sistema cartesiano de coordenadas en el que aparecen las frecuencias (Hz] en las abscisas y las intensidades (dB HL] en las ordenadas. Se anota con un símbolo el umbral de audición en cada frecuencia mediante unos símbolos internacionalmente admitidos: la vía ósea sin enmascarar con el símbolo < en el oído derecho y con > en e izquierdo; si los umbrales de las vías óseas se han hallado utilizando enmascaramiento se usa e símbolo [ para representarlo en el oído derecho y ] en el izquierdo, la vía aérea izquierda se señala con el símbolo X y la aérea derecha con el símbolo O. Estos símbolos se unen entre sí mediante líneas, con lo que se obtiene un trazado más o menos quebrado. La vía aérea en ambos oídos se anota con trazo continuo, la vía ósea se apunta con una línea de trazos discontinuos. El oído derecho (tanto la vía aérea como la ósea] se representa en color rojo y el izquierdo de color azul o negro. Todos estos símbolos se han adoptado por convenio internacional.

 

Métodos especiales de audiometría tonal liminar.

Audiometría automática de Bekesy. Se utiliza un audiómetro especial que va cambiando de forma automática las frecuencias e intensidades pasando de una a otra de manera sucesiva, y se va incrementando y luego disminuyendo la intensidad en cada una de ellas, desde el silencio al sonido y desde el sonido al silencio. Se utilizan dos tipos de tono, continuo y discontinuo. El explorado oprime un mando cuando oye y, cuando deja de oír, un registrador traza automáticamente te curva resultante. De este modo se obtienen cinco trazados o patrones audio-métricos básicos que se corresponden con la normalidad, con hipoacusia de transmisión, con hipoacusia de percepción sensorial, con hipoacusia de percepción neural y con la simulación (cuando el trazado obtenido con estímulo continuo es mejor que el obtenido con pulsos discontinuos]. La prueba se realiza en ambos oídos por vía aérea. Es un método útil para la detección de la hipoacusia en colectivos (empresas, fuerzas armadas, etc.] y para la investigación audiológica.

Audiometría condicionada. Fue empleada en niños de entre 2 y 4 años, en quienes no podía practicarse la audiometría convencional por falta de colaboración. Es una audiometría por juego en la que se «condiciona» al niño enseñándole cómo actúa cada animal de una granja, o cada coche de un garaje, cuando se produce un sonido en determinada frecuencia. El niño condicionado miraba hacia el juguete si oía el sonido suministrado. De este modo, con dificultad y perseverancia, podía establecerse de forma muy aproximada el umbral de audición en distintas frecuencias.

Se hará referencia a este tipo de audiometrías cuando se aborde la exploración de la audición en el niño.

Audiometría de altas frecuencias. Para su ejecución se utilizan audiómetros especiales capaces de emitir tonos puros de altas frecuencias. Mientras que con la sistematización usual las frecuencias más altas son las de 6.000 y 8.000 Hz, en la audiometría de alta frecuencia se exploran 12.000, 16.000 Hz y más, obteniéndose datos útiles en algunos casos concretos, sobre todo cuando se intentan explorar los efectos de los ototóxicos o del ruido sobre la cóclea.