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Que una
simple amigdalitis pueda dar paso a graves complicaciones
cardíacas sin duda es difícil de creer. Sin embargo,
cuando este cuadro infeccioso no es bien cuidado o mal
atendido puede gatillar una fiebre reumática, enfermedad
que momentáneamente ataca las articulaciones y el
sistema nervioso central y que, finalmente, provoca
alteraciones en el corazón.
Por lo general, la fiebre reumática afecta a niños de
entre cinco y doce años, pero puede presentarse incluso
a los 18. Y si bien es un problema de salud ya en
retirada, hay países como Bolvia o Perú en los cuales
todavía es un asunto importante.
El germen que la provoca es el estreptococo betahemolítico
grupo A, el mismo que da origen a la bacteria asesina.
Por ello, lejos de desaparecer o estar totalmente
erradicado, está siempre esperando la oportunidad para
volver a entrar en acción, dice Ximena Berríos,
epidemióloga, docente de la Facultad de Medicina de la
Universidad Católica de Chile y Consultora de la
Organización Mundial de la Salud.
No todas las amigdalitis terminan en fiebre reumática. Sólo
ciertas cepas del estreptococo producen esta patología y
solamente algunos niños tienen predisposición a la
enfermedad, aunque para los médicos resulta imposible
distinguir cuál de las variedades está actuando en el
paciente. "Por esta razón es muy importante que
toda amigdalitis purulenta sea tratada con antibióticos",
explica Felipe Heusser, cardiólogo y pediatra del
Hospital Clínico de la Universidad Católica.
Válvulas en peligro
Un niño que tiene este tipo de infección en la garganta
y que además cuenta con un sistema inmune débil, es un
candidato seguro a sufrir los efectos de la fiebre reumática.
El daño final se produce en las válvulas cardíacas,
responsables del flujo de sangre hacia y desde el corazón."Cuando
la lesión es grave, tenemos como resultado un niño
cardiópata, que arrastrará el mal para toda la vida",
agrega Heusser.
En el peor de los casos y cuando el daño es muy grave,
la fiebre reumática puede provocar la muerte.
Amenaza constante
Gracias al tratamiento antibiótico con penicilina-benzatina,
esta enfermedad ha desaparecido en los países más
desarrollados. Los países escandinavos fueron los
primeros que disminuyeron la incidencia de la fiebre reumática
en la década del ´40, cuando aún no era utilizada la
penicilina, pero ya habían logrado un nivel económico
importante.
En Estados Unidos y en Europa la merma de esta patología
comenzó más o menos en 1960. Más tarde, cerca del años
´80, Chile, Uruguay, Argentina y México comenzaron a
presentar también bajos índices de la enfermedad. Sin
embargo tal como sucede con Bolivia o Perú- en
Africa, India, China y ciertos núcleos de pobreza de
Brasil todavía es un grave problema de salud.
Y pese a su notoria retirada, esta enfermedad sigue al
acecho. Basta recordar lo que sucedió en Estados Unidos
a mediados de la década del ´80, cuando un sorpresivo
rebrote de este mal ocasionó graves problemas, porque
sorprendió despreocupados a los habitantes del país del
norte.
Este hecho puso en alerta a Estados Unidos y es una de
las razones por las que los expertos de ese país siguen
investigando tema. En la actualidad, este país y
varios otros- trabajan arduamente para encontrar una
vacuna en contra del estreptococo que da paso a esta
grave fiebre infantil. |