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Reacciones alérgicas por picaduras

Mosquitos, tábanos, abejas, avispas, pulgas y garrapatas: cómo prevenir o tratar sus picaduras

Dr. Javier Casellas*

 

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Las picaduras de insectos son frecuentes en el período estival, por ser el período de mayor actividad al aire libre. Las picaduras mosquitos, tábanos, abejas, avispas, pulgas y garrapatas, pueden provocar reacciones alérgicas. Complicaciones mayores (como la reacción anafiláctica severa) son raras, pero deben tenerse siempre en cuenta.

Mosquitos y tábanos
El hábitat de estos insectos son las zonas cercanas a ríos, lagunas, lagos y piletas, y las lluvias frecuentes favorecen su desarrollo.
Al picar, extraen una gota de sangre de los capilares dérmicos. Si bien se sabe que los mosquitos pueden transmitir infecciones como la malaria o el paludismo, no son vectores capaces de transmitir el virus HIV.

Las picaduras de mosquitos y tábanos producen una roncha de intensidad variable. El tamaño de las ronchas no indica alergia. Los mosquitos suelen picar en zonas sensibles, por ejemplo cerca de los ojos, lo que puede causar un edema intenso que puede durar dos días.
La picadura de un mosquito puede identificarse:
  • por la existencia de irritación
  • por la presencia de un punto central elevado en el centro de la roncha
  • cuando se localiza en superficies no cubiertas por la ropa
  • cuando se produce durante el verano.

A veces, cuando los mosquitos pican a niños sensibles, dejan extensas manchas que pueden durar meses. La infección subsecuente a una picadura también puede producir escaras, cambios de color en la piel o marcas permanentes, particularmente en personas con antecedentes de eczema.

Las picaduras de mosquitos suelen ser más frecuentes en los niños, ya que ellos no pueden protegerse por sí mismos. Muchas picaduras pueden evitarse aplicando cuidadosamente un repelente sobre la ropa y áreas expuestas, y son muy útiles, especialmente para los menores de un año, ya que ellos no pueden ahuyentar a los insectos por sus propios medios.
Se recomienda adoptar medidas de seguridad para evitar la presencia de insectos en la casa, y aplicar métodos para prevenir las picaduras.

Cómo evitar o reducir las picaduras de mosquitos

  • Restringir las actividades al aire libre en los horarios de máxima transmisión (al amanecer y al anochecer).
  • Utilizar repelentes que contengan NN´dietiltoluamida o DEET en concentraciones entre 15 a 30%. Las concentraciones más altas no aumentan considerablemente la efectividad pero sí la toxicidad (neurológica). El efecto protector de este tipo de repelentes dura hasta seis horas.
  • No aplicar el repelente antes del bronceador pues pierde efectividad.
  • Asegurarse de que los mosquiteros de las ventanas estén sanos.



Recordar que:

  • Un sistema de pastillas puede resultar útil, pero no como única medida,
  • El uso del aire acondicionado reduce drásticamente la actividad de los mosquitos
  • Las vitaminas del grupo B no son efectivas para la prevención de picaduras, igual que los repelentes electrónicos emisores de sonidos.



Precauciones

  • No dejar el repelente al alcance de los niños.
  • No aplicar repelente en las manos, a fin de evitar el contacto con la boca y los ojos.
  • Lavarse las manos luego de aplicar el repelente en el cuerpo.
  • No aplicar repelente en áreas afectadas por quemaduras solares; tampoco cerca de la boca o de los ojos ni sobre heridas o piel irritada.
  • Si aplica repelente sobre la piel de su hijo, lávelo cuando ingrese a la casa.



Abejas y avispas
Las picaduras de abejas y avispas pueden producir reacciones alérgicas más severas que otros insectos. El manejo de los cuadros alérgicos es común al de los restantes insectos, aunque resulta de utilidad, como primera medida, la extracción del aguijón y la limpieza local con antiséptico.

Pulgas
Es frecuente encontrar pulgas en su perro o en su gato. Estos insectos provocan habitualmente múltiples lesiones en la piel afectada, lo que indica su presencia en el ambiente. El cuidado y la higiene de su animal, la revisión veterinaria periódica, la limpieza de pisos y el aspirado cotidiano de alfombras y tapizados contribuyen a eliminarlas.

Garrapatas
Potencialmente pueden transmitir enfermedades a través de la regurgitación de sangre contaminada, que contienen en su aparato digestivo.
El uso de repelentes sobre piel a base de DEET puede ser de utilidad, como también el de repelentes para la ropa, como la permetrina.

En el caso de que se realicen actividades en zonas boscosas o rurales, la ropa debe cubrir brazos y piernas, deben usarse medias, pantalones que se ajusten al tobillo, y un calzado adecuado.
Es muy importante, al terminar la jornada al aire libre, revisar cuidadosamente todo el cuerpo en busca de garrapatas pequeñas. El tiempo de permanencia del insecto adherido a la piel está directamente relacionado con el riesgo de transmisión de infecciones.

En caso de detectar una garrapata en el cuerpo, hay que evitar maniobras que puedan hacer regurgitar al insecto, ocasionando una potencial transmisión de infecciones: no apretar o manipular con los dedos al insecto, ni colocar alcohol o calor a la garrapata. Lo aconsejado es extraerla con una pinza de depilar pequeña, desde la base, lo más cerca posible de la piel, sin retorcer al insecto durante el procedimiento.

No se ha demostrado que la administración preventiva de antibióticos para evitar infecciones transmisibles por garrapatas sea útil, por lo que se desaconseja su uso.

Qué se debe hacer frente a una picadura

  • Evitar el rascado de la picadura.
  • Las uñas limpias y cepilladas para evitar sobreinfecciones de la picadura durante el rascado.
  • Suministrar analgésicos (paracetamol).
  • Aplicar compresas frías sobre la parte inflamada.



Consultar inmediatamente al médico si:

  • la picadura aparece infectada o muy enrojecida
  • si se presenta una gran reacción alérgica local (urticaria), o síntomas compatibles con anafilaxia (dificultad para respirar, voz disfónica, erupción de piel generalizada con intenso prurito, mareos).



Alergias
Si usted es alérgico a los insectos, una picadura puede producirle desde incomodidad hasta constituir una amenaza para la vida. En las personas susceptibles, la picadura hace que el cuerpo produzca una corriente de histamina, sustancia que puede ocasionar irritación, inflamación, y urticaria. Las reacciones severas pueden incluir trastornos respiratorios.

Una reacción alérgica típica incluye:

  • una mancha roja, dolor, irritación, inflamación y erupción.
  • Puede causar fiebre, dolor de cabeza, confusión, desmayo y malestar estomacal.
  • Los síntomas más severos incluyen opresión en el pecho o en la garganta, y dificultad para respirar.



Estas reacciones responden rápidamente a la administración de antihistamínicos orales como la difenhidramina (por ejemplo Benadryl). En casos severos deben realizarse tratamientos de urgencia en condiciones adecuadas para administrar adrenalina subcutánea, además de la difenhidramina endovenosa. La administración de corticoides resulta útil como adyuvante del tratamiento antialérgico tanto en casos severos como leves. El tratamiento antialérgico debe continuarse siempre por unos días luego del episodio.

Es importante tener presente el antecedente de este tipo de reacciones ante picaduras, para solicitar a su médico la medicación preventiva más adecuada en caso de una próxima exposición.

* médico infectólogo del FUNCEI