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Las
picaduras de insectos son frecuentes en el período
estival, por ser el período de mayor actividad al aire
libre. Las picaduras mosquitos, tábanos, abejas,
avispas, pulgas y garrapatas, pueden provocar reacciones
alérgicas. Complicaciones mayores (como la reacción
anafiláctica severa) son raras, pero deben tenerse
siempre en cuenta.
Mosquitos y tábanos
El hábitat de estos insectos son las zonas cercanas a ríos,
lagunas, lagos y piletas, y las lluvias frecuentes
favorecen su desarrollo.
Al picar, extraen una gota de sangre de los capilares dérmicos.
Si bien se sabe que los mosquitos pueden transmitir
infecciones como la malaria o el paludismo, no son
vectores capaces de transmitir el virus HIV.
Las picaduras de mosquitos y tábanos producen una roncha
de intensidad variable. El tamaño de las ronchas no
indica alergia. Los mosquitos suelen picar en zonas
sensibles, por ejemplo cerca de los ojos, lo que puede
causar un edema intenso que puede durar dos días.
La picadura de un mosquito puede identificarse:
- por
la existencia de irritación
- por
la presencia de un punto central elevado en el
centro de la roncha
- cuando
se localiza en superficies no cubiertas por la
ropa
- cuando
se produce durante el verano.
A veces,
cuando los mosquitos pican a niños sensibles, dejan
extensas manchas que pueden durar meses. La infección
subsecuente a una picadura también puede producir
escaras, cambios de color en la piel o marcas
permanentes, particularmente en personas con antecedentes
de eczema.
Las picaduras de mosquitos suelen ser más frecuentes en
los niños, ya que ellos no pueden protegerse por sí
mismos. Muchas picaduras pueden evitarse aplicando
cuidadosamente un repelente sobre la ropa y áreas
expuestas, y son muy útiles, especialmente para los
menores de un año, ya que ellos no pueden ahuyentar a
los insectos por sus propios medios.
Se recomienda adoptar medidas de seguridad para evitar la
presencia de insectos en la casa, y aplicar métodos para
prevenir las picaduras.
Cómo evitar o reducir las picaduras de mosquitos
- Restringir
las actividades al aire libre en los horarios de
máxima transmisión (al amanecer y al anochecer).
- Utilizar
repelentes que contengan NN´dietiltoluamida o
DEET en concentraciones entre 15 a 30%. Las
concentraciones más altas no aumentan
considerablemente la efectividad pero sí la
toxicidad (neurológica). El efecto protector de
este tipo de repelentes dura hasta seis horas.
- No
aplicar el repelente antes del bronceador pues
pierde efectividad.
- Asegurarse
de que los mosquiteros de las ventanas estén
sanos.
Recordar que:
- Un
sistema de pastillas puede resultar útil, pero
no como única medida,
- El
uso del aire acondicionado reduce drásticamente
la actividad de los mosquitos
- Las
vitaminas del grupo B no son efectivas para la
prevención de picaduras, igual que los
repelentes electrónicos emisores de sonidos.
Precauciones
- No
dejar el repelente al alcance de los niños.
- No
aplicar repelente en las manos, a fin de evitar
el contacto con la boca y los ojos.
- Lavarse
las manos luego de aplicar el repelente en el
cuerpo.
- No
aplicar repelente en áreas afectadas por
quemaduras solares; tampoco cerca de la boca o de
los ojos ni sobre heridas o piel irritada.
- Si
aplica repelente sobre la piel de su hijo, lávelo
cuando ingrese a la casa.
Abejas y avispas
Las picaduras de abejas y avispas pueden producir
reacciones alérgicas más severas que otros insectos. El
manejo de los cuadros alérgicos es común al de los
restantes insectos, aunque resulta de utilidad, como
primera medida, la extracción del aguijón y la limpieza
local con antiséptico.
Pulgas
Es frecuente encontrar pulgas en su perro o en su gato.
Estos insectos provocan habitualmente múltiples lesiones
en la piel afectada, lo que indica su presencia en el
ambiente. El cuidado y la higiene de su animal, la revisión
veterinaria periódica, la limpieza de pisos y el
aspirado cotidiano de alfombras y tapizados contribuyen a
eliminarlas.
Garrapatas
Potencialmente pueden transmitir enfermedades a través
de la regurgitación de sangre contaminada, que contienen
en su aparato digestivo.
El uso de repelentes sobre piel a base de DEET puede ser
de utilidad, como también el de repelentes para la ropa,
como la permetrina.
En el caso de que se realicen actividades en zonas
boscosas o rurales, la ropa debe cubrir brazos y piernas,
deben usarse medias, pantalones que se ajusten al
tobillo, y un calzado adecuado.
Es muy importante, al terminar la jornada al aire libre,
revisar cuidadosamente todo el cuerpo en busca de
garrapatas pequeñas. El tiempo de permanencia del
insecto adherido a la piel está directamente relacionado
con el riesgo de transmisión de infecciones.
En caso de detectar una garrapata en el cuerpo, hay que
evitar maniobras que puedan hacer regurgitar al insecto,
ocasionando una potencial transmisión de infecciones: no
apretar o manipular con los dedos al insecto, ni colocar
alcohol o calor a la garrapata. Lo aconsejado es
extraerla con una pinza de depilar pequeña, desde la
base, lo más cerca posible de la piel, sin retorcer al
insecto durante el procedimiento.
No se ha demostrado que la administración preventiva de
antibióticos para evitar infecciones transmisibles por
garrapatas sea útil, por lo que se desaconseja su uso.
Qué se debe hacer frente a una picadura
- Evitar
el rascado de la picadura.
- Las
uñas limpias y cepilladas para evitar
sobreinfecciones de la picadura durante el
rascado.
- Suministrar
analgésicos (paracetamol).
- Aplicar
compresas frías sobre la parte inflamada.
Consultar inmediatamente al médico si:
- la
picadura aparece infectada o muy enrojecida
- si
se presenta una gran reacción alérgica local (urticaria),
o síntomas compatibles con anafilaxia (dificultad
para respirar, voz disfónica, erupción de piel
generalizada con intenso prurito, mareos).
Alergias
Si usted es alérgico a los insectos, una picadura puede
producirle desde incomodidad hasta constituir una amenaza
para la vida. En las personas susceptibles, la picadura
hace que el cuerpo produzca una corriente de histamina,
sustancia que puede ocasionar irritación, inflamación,
y urticaria. Las reacciones severas pueden incluir
trastornos respiratorios.
Una reacción alérgica típica incluye:
- una
mancha roja, dolor, irritación, inflamación y
erupción.
- Puede
causar fiebre, dolor de cabeza, confusión,
desmayo y malestar estomacal.
- Los
síntomas más severos incluyen opresión en el
pecho o en la garganta, y dificultad para
respirar.
Estas reacciones responden rápidamente a la administración
de antihistamínicos orales como la difenhidramina (por
ejemplo Benadryl). En casos severos deben realizarse
tratamientos de urgencia en condiciones adecuadas para
administrar adrenalina subcutánea, además de la
difenhidramina endovenosa. La administración de
corticoides resulta útil como adyuvante del tratamiento
antialérgico tanto en casos severos como leves. El
tratamiento antialérgico debe continuarse siempre por
unos días luego del episodio.
Es importante tener presente el antecedente de este tipo
de reacciones ante picaduras, para solicitar a su médico
la medicación preventiva más adecuada en caso de una próxima
exposición.
* médico infectólogo del FUNCEI
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