Cyberpediatria

ALERGIAS Y MEDICAMENTOS

Los efectos indeseables de los medicamentos representan un verdadero problema al pediatra y crea malestar a los padres a la hora de administrar medicamentos a los niños.

Por el equipo de Ebastel(R), Aventis-Venezuela.

 

Cyberpediatria

 

Para buscar en este sitio

 

 

¿CÓMO EVALUAR UNA ALERGIA A UN MEDICAMENTO?

Es posible observar alergias medicamentosas con todas las moléculas. Hoy en día no podemos concebir la investigación de un medicamento en relación a la alergia, sólo para verificar su responsabilidad en una reacción alérgica y evitarlo definitivamente.

Diagnóstico
La primera etapa consiste en identificar el (o los) medicamentos sospechosos. Los elementos de orientación son suministrados por los récipes médicos, visitas a las farmacias, la historia de la enfermedad y la cronología de la reacción alérgica. Se dispone de varias herramientas: identificación de las IgE séricas específicas; pruebas cutáneas con el producto, apreciadas comparativamente a un control positivo y negativo; reacción intradérmica (RID) bajo estricto control médico; prueba in vitro de liberación de histamina; prueba de reintroducción a doble ciego contra placebo. Estas pruebas deben ser interpretadas con precaución, en función de la historia clínica del paciente. Las RID y las pruebas de reintroducción deben realizarse en medio hospitalario, debido a los riesgos de shock anafiláctico.

Estas son las mayores contribuyentes al diagnóstico, pero no son sistemáticas. Una vez establecido el diagnóstico, el paciente debe ser informado y recibir una comunicación notificándole esta alergia. El paciente debe conocer la denominación internacional común (DIC) y los nombres comerciales del producto responsable, en caso de viaje al extranjero.

¿Despistaje?
El valor predictivo positivo de una prueba de despistaje de una enfermedad depende de la prevalencia de dicha enfermedad en una población. En la práctica, es inútil el despistaje en un sujeto con una alergia a cualquier medicamento (un antibiótico, por ejemplo>, dada la débil prevalencia de este tipo de alergia. La positividad de esta prueba sería fortuita y no tendría significación clínica. Por el contrario, sería lógico investigar e identificar los grupos de pacientes con riesgo de alergia medicamentosa, pero los factores de riesgo son poco específicos: edad, a veces sexo, algunos factores genéticos, vía de administración, estructura química de la molécula. La atopía no parece ser un factor de riesgo, aunque parece favorecer la alergia a la quimopapaina y a la penicilina. Otros factores de riesgo son la co-prescripción de moléculas, por ejemplo alopurinol y ampicilina. Las erupciones a la ampicilina durante el tratamiento de las infecciones infantiles son excepcionalmente de naturaleza alérgica, pero justifican la suspensión de la molécula y su evasión durante un período no definido.

¿UNA VEZ DESCUBIERTA LA ALERGIA A UN MEDIC4MENTO, DEBE PROHIBIRSE DEFINITIVAMENTE?

La evasión de un medicamento al cual un paciente es alérgico debe ser definitiva. En efecto, la alergia medicamentosa es una alergia de tipo 1, mediada por las IgE. Una vez creada, la memoria inmunitaria persiste, por lo menos en teoría. No obstante, esta afirmación debe ser moderada. Existen auténticas observaciones de pacientes que han desarrollado alergia a un medicamento cuya reintroducción se desarrollé sin incidentes. Además, admitimos que las vacunaciones deben ser reforzadas para mantener su eficacia.

Las observaciones de pacientes cuya alergia desaparece, deben propiciar imperativamente la discusión acerca de la realidad de la alergia. En efecto, las reacciones cutáneas, casi siempre interpretadas como urticaria alérgica durante un tratamiento antibiótico instaurado por una amigdalitis, son en su gran mayoría reacciones tóxicas o secundarias a la enfermedad infecciosa. Por lo tanto es lógico no prescribir un beta-lactámico en circunstancias similares.

Sin la menor duda, es necesario confirmar el origen alérgico debido a la utilidad de esta familia de antibióticos. Si esta reacción es realmente una alergia, lo cual es excepcional, es necesario prohibir todos los beta-lactámicos.

La afirmación inicial de la evasión definitiva, ha sido puesta en duda recientemente por un estudio anglosajón, el cual mostró la desaparición de una alergia medicamentosa declarada en algunos pacientes. Esta hipótesis debe ser confirmada antes de su admisión en la práctica rutinaria, ya que el período de desaparición de esta alergia parece ser fluctuante.

La desensibilización o hábito contra el producto al cual el paciente es alérgico, constituye una posibilidad terapéutica. No existen procedimientos bien codificados, pero, en nuestra experiencia, un incremento progresivo de las dosis bajo estricto control permite frecuentemente su reintroducción.