Cyberpediatria

Acumetría con diapasones

Dr. Manuel A. Rodríguez Lanza

Actualización: 16/02/2006

 

 

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Desde que Ernest y Wilhelm Weber en 1825 y Rinne en 1855 publicaron los trabajos que validaron sus famo­sas pruebas, el empleo del diapasón ha sido y sigue sien­do un tiempo fundamental de exploración, necesario en el protocolo inicial de todo estudio otológico.

Se utilizan fundamentalmente los diapasones de 256, 512, 1.024 y 2.048 Hz. Los de frecuencias más ba­jas producen mayor sensibilidad vibratoria táctil, pudiendo por ello adulterar el resultado de las pruebas. Sin embargo, como las hipoacusias de transmisión afectan de forma fundamental a estas frecuencias, el rendimiento diagnóstico de estos dos diapasones es mayor en este tipo de hipoacusias.

El diapasón consta de un tallo o vástago central del que parten dos ramas paralelas. No se debe golpear el diapasón con demasiada energía o contra una superficie rígida, ya que se producen vibraciones excesivas. Un buen método para accionarlo es, mientras se sujeta el tallo con la mano derecha, pellizcar entre las uñas del dedo pulgar y medio de la mano izquierda las ramas del instrumento, poniéndolas delicadamente en vibración. Otro método menos elegante, aunque igual de efectivo, consiste en golpear las ramas del diapasón sobre el tendón del cuadríceps (con la pierna flexionada para ocultar la rótula y evitar golpearla).

Las pruebas de Weber y Rinne son básicas e imprescindibles. Se describen también las pruebas de Gellé, Bing, Lewis y Schwabach, así como algunas de sus variantes, que pueden ser útiles en algún momento concreto.