| La PCF aparece en los
recién nacidos a término y postérmino con asfixia perinatal,
neumonía por aspiración de meconio, sepsis por estreptococo del
grupo B, enfermedad de la membrana hialina, hipoglicemia,
policitemia, hipoplasia pulmonar por hernia diafragmática, pérdida
de líquido amniótico, oligohidramnios o derrames pleurales.
La causa idiopática es la más
frecuente.
La incidencia de PCF es de 1:500 a
1:700 nacidos vivos.
FISIOPATOLOGIA
La persistencia de circulación
fetal tras el nacimiento, con cortocircuito de derecha a izquierda
a través del conducto arterioso y del agujero oval permeables, se
debe a que la resistencia vascular pulmonar es demasiado grande.
Este estado fetal permite la derivación de la sangre venosa
umbilical oxigenada a la aurícula izquierda (y al encéfalo) a
través del agujero oval, evitando el paso por los pulmones por
derivar a través del conducto arterioso que lleva la sangre a la
aorta descendente. Tras el nacimiento, la resistencia vascular
pulmonar disminuye rápidamente a consecuencia de la vasodilatación
que produce el llenado aéreo de los pulmones, la elevación de la
PaO2 posnatal, la reducción de la PCO2, el
aumento del pH y la liberación de sustancias vasoactivas.
EI aumento de la resistencia
vascular pulmonar neonatal puede ser debido a:
- Mala adaptación debida a la
lesión aguda (p. ej., ausencia de vasodilatación en respuesta al
aumento del oxigeno y a los demás cambios que se producen
después del nacimiento).
- Aumento del grosor del músculo
de la capa media de las arterias pulmonares y la extensión de
las capas del músculo liso hacia arteriolas pulmonares
periféricas, habitualmente no musculares. en respuesta a la
hipoxia fetal crónica.
- Hipoplasia pulmonar (hernia
diafragmática, síndrome de Potteri.
- Obstrucción secundaria a
policitemia o a un drenaje venoso anómalo pulmonar total.
- Displasia capilar alveolar, un
trastorno letal, posiblemente familiar. con engrosamiento de los
tabiques interalveolares y reducción del número de pequeñas
arterias y capilares pulmonares.
Además de la provocada por la causa
etiológica. el cortocircuito de derecha a izquierda contribuye a
una intensa hipoxia que puede asociarse con una PCO2, normal o
elevada.
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
- Los recién nacidos comienzan a
deteriorarse ya en la sala de partos o durante las primeras 12
horas de vida.
- La PCF debida a policitemia,
causas idiopáticas, hipoglucemia o asfixia puede dar lugar a una
intensa cianosis con taquipnea, aunque en un principio los
signos de sufrimiento respiratorio pueden ser mínimos.
- Los niños con PCF asociada con
aspiración de meconio, neumonía por estreptococos del grupo B,
hernia diafragmática o hipoplasia pulmonar suelen mostrar
cianosis, gemido, aleteo, retracciones, taquicardia y shock.
- Puede encontrarse una afectación
multiorgánica.
- La isquemia miocárdica, la
alteración funcional de los músculos papilares con insuficiencia
mitral o tricuspidea y la depresión cardiaca producen shock
cardiogénico con disminución del flujo sanguíneo pulmonar, de la
perfusión de los tejidos y de la liberación de oxígeno.
- La hipoxia es muy
lábil y, a menudo, desproporcionada con los hallazgos de las
radiografías de tórax.
DIAGNOSTICO
- Debe sospecharse una PCF:
en todos los recién nacidos a término con cianosis, con o
sin sufrimiento fetal, retraso del crecimiento intrauterino,
líquido amniótico teñido de meconio, hipoglucemia, policitemia,
hernia diafragmática, derrames pleurales y asfixia de parto.
- La hipoxia es sistemática y
no reacciona al oxígeno al 100 % administrado en oxihood,
pero puede responder de manera transitoria a la hiperventilación
hiperóxica administrada tras la intubación endotraqueal o con
aplicación de bolsa y mascarilla.
- Un gradiente de PaO2
entre la sangre preductal (arteria radial derecha)
y la posductal (arteria umbilical) superior a 20 mm Hg
indica la existencia del conducto arterioso y, por tanto, de una
PCF.
- En la auscultación puede
detectarse una insuficiencia tricuspídea o mitral que se
manifiesta por un soplo holosistólico. El segundo tono
cardíaco es fuerte y único.
- La radiografía de tórax
en la PCF asociada con asfixia y en la forma idiopática, es
normal, mientras que en la que acompaña a la neumonía o a la
hernia diafragmática se observan las lesiones específicas
respectivas de opacificación pulmonar o de presencia de asas
intestinales en el tórax.
- La ecografía en tiempo
real combinada con los estudios del flujo con Doppler permiten
demostrar el cortocircuito a través de un agujero oval y de un
conducto arterioso permeables. En los casos de PCF grave se
observa una desviación del tabique interauricular hacia la
aurícula izquierda. Puede visualizarse una escasa contractilidad
en los casos en que la PCF se asocia con isquemia miocárdica.
Conociendo la presión en la arteria pulmonar, puede calcularse
el grado de regurgitación tricuspídea.
Diagnóstico diferencial:
- Cardiopatías congénitas
cianóticas (sobre todo el drenaje venoso pulmonar anómalo
total).
- Cuadros etiológicos asociados
que predisponen a la PCF (p. ej., hipoglucemia, policitemia,
sepsis).
TRATAMIENTO
- El tratamiento va dirigido a
corregir cualquier posible situación predisponente
(hipoglucemia, policitemia) y a mejorar la deficiente
oxigenación de los tejidos.
- A menudo, la respuesta al
tratamiento es imprevisible, transitoria y complicada por los
efectos adversos de los fármacos o de la ventilación mecánica.
- El tratamiento inicial consiste
en administración de oxígeno y corrección de la acidosis, de la
hipotensión y de la hipercapnia.
- La hipoxia persistente debe
tratarse con intubación y ventilación mecánica.
Enfoque #1 del tratamiento de la
PCF grave:
- Instaurar ventilación mecánica
sin inducir una parálisis con pancuronio.
- Se seleccionan los parámetros
del ventilador de forma que se logre una PaO2 de 50 a
70 mm Hg y una PCO2 de 50 a 55 mm Hg.
- Como coadyuvante para producir
una vasodilatación del sistema arterial pulmonar se utiliza
tolazolína (1 mg/kg), un antagonista alfa-adrenérgico no
selectivo; aunque también induce hipotensión sístémica, ésta se
contrarresta con expansión del volumen y dopamina.
Enfoque #2 del tratamiento de la
PCF grave:
- Hiperventilación para reducir la
vasoconstricción pulmonar y disminuir la PC02 (20 a 25 mm Hg) al
tiempo que se eleva el pH (7.50 a 7.60). Para ello se necesitan
unas presiones inspiratorias máximas elevadas y altas
frecuencias respiratorias, por lo que suele ser preciso recurrir
al pancuronio como forma de controlar la ventilación y poder
lograr que la PaO2 se sitúe entre 90 y 100 mm Hg.
- Las complicaciones de la
hiperventílación son:
- La hiperinsuflación con descenso
de la eliminación de anhídrido carbónico.
- Disminución del gasto cardíaco.
barotrauma, neumotórax.
- Reducción del flujo sanguíneo
cerebral. aumento de las necesidades de líquidos.
- Edema secundario a la parálisis
por el pancuronio.
También se ha utilizado la
alcalinización con bicarbonato sódico para elevar el pH plasmático
e inducir la vasodilatación de las arterias pulmonares.
Los dos métodos de ventilación
mecánica pueden ser satisfactorios, y no se han establecido las
indicaciones especificas de cada uno de ellos. Los pacientes que
no reaccionan a la ventilación convencional pueden hacerlo a la
hiperventilación o a la ventilación de alta frecuencia.
El shock cardiogénico debe ser
tratado con agentes inotrópicos como la dopamina y la dobutamina.
La administración de agente
tensoactivo exógeno ha dado buenos resultados en algunos
pacientes. La inhalación de óxido nítrico, un potente
vasodilatador pulmonar selectivo (equivalente al factor de
relajación derivado del endotelio), ha mejorado la oxigenación en
pacientes con PCF con reducción de la necesidad de OMEC cuando se
administra a 10-20 ppm (en ocasiones 50).
Oxigenación por membrana
extracorpórea (OMEC).
En el 5 a 10 % de los pacientes con
PCF (alrededor de 1 por cada 4000 nacimientos) la respuesta al
oxígeno al 100 %, a la ventilación mecánica y a los fármacos es
escasa. En estos casos, se ha utilizado el gradiente de oxigeno
alveolar-arterial (a nivel del mar):
[760 - 47] - PaCO2
- PaO2
o el índice de oxigenación IO:
(presión media en la
vía respiratoria x FiO2 x 100)/ PaO2
posductal
para predecir que la mortalidad
superará al 80%.
Un gradiente DO2Aa
superior a 620 durante 8 a 12 horas y un IO superior a 40
que no responden a la inhalación de óxido nítrico indican una gran
mortalidad y constituyen una indicación para la OMEC.
Esta técnica se ha utilizado
también para tratar a pacientes cuidadosamente seleccionados y
gravemente enfermos con enfermedad de la membrana hialina,
neumonía por aspiración de meconio o sepsis por estreptococos del
grupo B.
La OMEC está indicada en los
pacientes hipóxicos con bernia diafragmática, sobre todo cuando el
índice de ventilación (frecuencia x presión medía en la vía
respiratoria) es superior a 1000 y la PCO2,
es mayor de 40 mm Hg.
La OMEC es una forma de derivación
cardiopulmonar que aumenta la perfusión sistémica y proporciona un
intercambio gaseoso. La mayor parte de la experiencia se ha
logrado con derivaciones veno-arteriales, lo que requiere la
colocación de grandes catéteres en la vena yugular interna derecha
y en la arteria carótida y, a menudo. la ligadura de esta última.
(Las derivaciones veno-venosas evitan esta ligadura y proporcionan
un intercambio gaseoso pero no sostienen el gasto cardíaco).
Inicialmente la sangre es bombeada a través del circuito de la
OMEC a una velocidad cercana al 80 % del gasto cardíaco estimado
en 150-200 mL/kg/minuto. El retorno venoso pasa por un oxigenador
de membrana, se calienta y vuelve hacía el arco aórtico. Para
monitorizar el oxígeno liberado hacia los tejidos y su posterior
extracción, se utilizan las saturaciones de oxígeno de la sangre
venosa. La velocidad del flujo de la OMEC se ajusta de forma que
la saturación de oxigeno de la sangre venosa sea satisfactoria (>
65% ) y se logre la estabilización cardiovascular. Cuando se
inicia una OMEC en un niño, la asistencia respiratoria previa se
lleva a parámetros de atmósfera ambiental, con una frecuencia y
una presión bajas para reducir el riesgo de toxicidad por oxígeno
y el barotrauma, lo que proporciona tiempo a los pulmones para que
descansen y se curen.
Como la OMEC requiere una
heparinización completa para evitar la coagulación en el circuito,
los pacientes con riesgo de HIV (peso < 2 kg, edad < 35 semanas de
gestación) no son candidatos a este tipo de terapéutica. Además,
los niños en los que se plantea la posibilidad de una OMEC deben
tener una enfermedad pulmonar reversible, no mostrar signos de
hemorragias sistémicas, no presentar asfixia grave o
malformaciones letales y no haber sido ventilados durante más de 7
a 10 días. Las complicaciones de la OMEC consisten en
tromboembolia, embolia gaseosa, hemorragia, accidente
cerebrovascular, convulsiones atelectasia, ictericia colestásica,
trombocitopenia, neutropenia, hemólisis, complicaciones
infecciosas de las transfusiones sanguíneas, formación de edema e
hipertensión sistémica.
PRONOSTICO
- La evolución final de los niños
con PCF depende de la encefalopatía hipóxico-isquémica asociada
y de la capacidad para reducir la resistencia vascular pulmonar.
- El pronóstico a largo plazo de
los recién nacidos con PCF que sobreviven al tratamiento con
hiperventilación es comparable al de los que sufren enfermedades
de gravedad equivalente (p. ej., asfixia de parto, hipoglucemia,
policitemia).
- Cuando el tratamiento se hace
con OMEC, el pronóstico es también favorable; el 85% - 90% de
los niños sobreviven y el 70 a 75 % de los supervivientes son
normales al año de vida.
- Los recién nacidos con hernia
diafragmática y PCF grave tienen mal pronóstico y su PCO2
pre y posquirúrgica supera los 40 mm Hg a pesar de la
ventilación mecánica. Estos pacientes pueden responder a la OMEC,
pero en algunos casos resulta imposible retirarlos de la
derivación o mueren al interrumpirla. En estos niños puede
resultar beneficioso el trasplante pulmonar.
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